NO EXISTEN LAS PERSONAS ESTRATEGICAS

En estos últimos días, se ha difundido una frase académicamente incoherente y con falta de precisión. Se ha hablado de “personal estratégico”.

Esto es un oxímoron. Significa que si es personal, no es estratégico. El término “estrategia” tiene su raíz latina en strategos,  el cual definía al comandante en jefe supremo de un cuerpo militar terrestre y era, a su vez, quien diseñaba un plan para combatir a las fuerzas enemigas.

Por derivación ontológica, estrategia es, en consecuencia y de acuerdo con la dinámica de los sistemas complejos, una teoría interdisciplinaria que surge en los años 1960 y estudia los sistemas complejos relacionados con la gestión de modelos complejos en los estudios organizacionales.

Por lo tanto, para diseñar una estrategia es preciso conocer la dinámica de esos sistemas complejos, con el fin de poder definir sistemas de gestión. Es una serie de decisiones que se implementan en el decurso entre el orden y el caos. Esto es que no pueden existir personas estratégicas, porque la estrategia es exactamente diferente de los hábitos personales y, siendo en cambio un proceso, no es un adjetivo que pueda adjudicarse a persona alguna.

Para considerar una estrategia, es preciso conocer y aplicar principios de dinámica cuántica, teoría disipativa, autopoiesis y teoremas similares de la organización y funcionamiento de los sistemas vivos, esto es más cerca del caos que del orden, que se obtiene totalmente en el cementerio.

Albert Einstein no era una persona estratégica. Diseñó una estrategia para definir el concepto de relatividad y de tiempo-espacio. Erwin Schrodinger no era tampoco una persona estratégica, pero definió la ecuación de onda en la dinámica cuántica. José de San Martín no era tampoco una persona estratégica, pero describió una estrategia para el cruce de la Cordillera de los Andes.

Podríamos decir que eran estrategas, pero nunca que eran personas estratégicas.

Definitivamente, hablar de personas estratégicas es lo suficientemente insólito para desnudar una falta total de conocimiento científico. Y usarlo con otros fines que el académico, el profesional o el funcional es una bofetada en plena cara a quienes dedican su tiempo a desentrañar los misterios del mundo que habitamos

Dr. Alfredo Spilzinger – Ciencias Económicas

PhD en Sociología (USA)

PhD en Filosofía (USA)

PhD en Administración USA)

Master en Ciencias Complejas. (USA)

Vicepresidente de la World Complex Sciences Academy (Bologna – Italia)

DNI 4270974

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LA COVID

Estoy escribiendo en un dia especial. Es el 10.10.20.20. (10 de octiubre de 2020) almoritmo que podr[ia hacernos pensar que estamos a mediados del año, pero contrariamente, estamos ya en los últimos estertores de este fantasmagórico año. Increíblemente distinto en nuestras habitualidades hacia principios de este año.

 La buena noticia es que durante los próximos meses podrá distribuirse una vacuna que nos alivie de este tsunami epidemiológico. Pero la mala noticia es que existirán COVID 21, 22 y subsiguientes, porque ese virus preexiste muchos millones de años antes que el homo sapiens comenzara su gira desde el sudeste de África hacia el Mediterráneo.

Ocurre que la filosofía GNC (galileana, newtoniana y cartesiana) produjo una filosofía mecanicista que hizo que nuestras vidas se alejaran del resto de los seres vivos que comparten nuestro ecosistema. Pero que las poblaciones de humanos se olvidaran de ellos, no dejaron por ello de existir.

Pero los sistemas complejos de las cuales somos parte existen y esa filosofía mecanicista quedo desplazada no por científicos que podamos convencerlos de esa realidad, sino porque los otros seres de ese mundo complejo han hecho aparición explosiva. Esos virus que avanzan como el hombre avanzó sobre terrenos enemigos para conquistarlos siguen el mismo camino. ¿Por que no?

En esta época de aislamiento humano, animales silvestres avanzaron sobre las ciudades, plantas sobre terrenos incultivados, y los virus sobre seres vivos. Con lo cual esto nos obliga a ser parte activa en nuestro ecosistema. Pero es un error que tendremos una nueva realidad o una nueva normalidad.

Simplemente porque la realidad es una apreciación subjetiva, no es igual para todos de acuerdo con los principios del constructivismo psicológico de Jean Piaget. Es decir que la realidad es una construcción personal y subjetiva y no cambia para que la humanidad piense en nuevo paradigma.

Lo mismo ocurre con la normalidad. Esta es una condición de normal. De diferentes interpretaciones, normal es en principio un estado indiferente con el resto de la población. Y nada será en una época de COVIDA, diferente al resto de los restantes habitantes del ecosistema.

No habrá cambios de realidad ni de normalidad. Lo que existirá es UNA NUEVA HABITUALIDAD. Por ello viviremos una COVIDA donde deberemos hacer frente a nuevos hábitos que es los que efectivamente cambiaran desde este terremoto viral hacia el futuro mediato. Deberemos avanzar hacia el conocimiento profundo de esos hábitos porque ellos han aparecido para quedarse.

De alguna forma, los seres humanos han comenzado a compartir los nuevos elementos que han comenzaron a aplicar. Las plataformas digitales, que no habían sido totalmente aceptadas resultan hoy una función que ya es parte de los seres humanos. Lo mismo ocurre respecto de la naturaleza, hacia la cual la mirada individual ha comenzado a reconocer como parte de nuestro ecosistema. Deberemos considerarlo como parte de nuestro sistema complejo para que no resulten enemigos nuestros.

Pero queda un capitulo mas difícil. Los seres vivientes hemos perdido parte de nuestras libertades individuales que fueron consagrados en la mayoría de los países. Los necesarios confinamientos y cierres de locales y empresas fueron aplicados por algunos gobiernos locales que ciertamente coartaron el principio fundamental de la libertad individual y han actuado unitariamente.  Y esa actitud fue ciertamente reconocida por los ciudadanos de cada país, y han repudiado su continuidad en la COVIDA.

Aun mas, esta perdida de las libertades esenciales ha generado enfermedades algunas incurables. Tan mortales como el mismo virus. Los niveles de stress se han multiplicado geométricamente llegando mas allá de punto de Yerkes- Dodson que ha descubierto la posibilidad frente a su crisis de la posibilidad de muerte de células neuronales. Los efectos psicológicos de un confinamiento prolongado son aun impensados. ¿Quien será el homicida en esos casos?

Será trascendente entonces que los gobiernos afectados comprendan esta reacción, y adapten su filosofía de gestión a una recomposición de las libertades individuales para evitar que su restablecimiento tenga forma de una actual forma de la revolución francesa.

Si los gobernantes no perciben esta falta de libertades estarán como ciegos. Y en tal carácter podrán sufrir el síndrome de Bonnet. Aquellos privados de la visión suelen sufrir el síndrome de Bonnet, que consiste en sufrir alucinaciones done los personajes tienen menor tamaño que la que poseen en realidad, con lo cual en esos sueños pueden manejarlos con mayor facilidad. De caer en estas alucinaciones, el futuro de esas sociedades corren el ´peligro de perder su situación republicana.

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LA TEORIA DE LA REINA NEGRA

Se dice que el emperador Marco Aurelio acuño una frase que se ha hecho clelebre: «La pérdida no es nada más que cambio, y el cambio es un deleite de la naturaleza», (circa año 150) frase que ya había lo que afirmado Heráclito cuando expreesó  «Lo único permnente es el cambio» (circa año 450 antes de lera común).

Y esto tiene hoy  vigencia cuando sabemos que los cuerpos vivo sen su andar por la flecha del tiempo peirden algunos genes. Son aquellos que ha herededado pero que nos los utiliza, desde el cromosoma de la mitocondria hasta el ser humano que somos.

Ducho en terminos coloquiales, estamos frente a la posibilidad que la falta de actividad de un gen, este se pierda bien porque su habitat no lo requiere (caso de un hombre que viviera como cavernicola, por los cual ciertos genes relcaionados con la vista se perderían) hasta un ejecutivo de una empresa, u otganización gubernamental deje de ejercer su actividad para ubicafr su objetivo en otro tema.

Yal el caso de un lider de una corporación que ha escalado posiciones desde fases operativas hatsa la gerencia general de esa organización, que deja de ocupafrse de las funciones operativas para solo poner su objetivo en el flujo financiero de la empresa y princpalmente en el suyo propio. Ha perdido la visión holistica de la empresa porque sabe que hay otros  que cumpliran con las funciones anres conocidas. De alí a la desaparici-on de la organizaci=oin quedan solo pocos pasos.

Lo mismo ocurre con personajes que acceden a la presidencia de un país, desde discusos que promueven funciones de asistencia a la comunidad, pero que al llegar a las posiciones de decisión, solo dedican su esfuerzo a la permanencia en el poder, ya que sabe que las demas resposabilidades quedan en otrros individuos a los que convocan , sin importarle mucho la efectividad de ellos. Y de alli a perdida de la visión de la relidad tamien quedan solo pasos.

Los cientificos modernos que han descubierto este proceso, (Jefferey Moris, Richard Lenski y Erik Sinski en 1911/12) que no todos conocen, han acuñado un nombre para este proceso que han denominado COMO EL DE LA REINA NEGRA. El nombre esta insrpirado en el juiego de cartas llamado HERTS (corazones) dponde en cada mano los jugadores deben desembarazrse primorcialmente de la reina de pic (que vale 13 puntos).

Y esto es porque los autores consideraron que que cuando un organismo pierde todas sus funciones con fugas geneticas , puede crecer más rápido (en virtud de un genoma más pequeño y tiempos de replicación más rápidos).

Mas alla de de otras coincidencias que pudieren surgir, pensemos que crecer mas rapido no es crecer mejor. Evolucionar justamente es mejorar mientras cada ser de desplaza en la curva del tiempo.

Alfredo Spilzinger – Agosto 2020

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LA ANGUSTIA Y EL PODER

LA ANGUSTIA DEL PODER

Cuando el poder gobernante pretende definir qué es lo que nos angustia, invariablemente nos introducimos en el angosto camino de la dependencia moral.

La angustia no es ni más ni menos que un estado afectivo personalísimo, el cual aparece cuando se enfrenta a un peligro desconocido o imprevisto. Cuando ese peligro surge de las mismas acciones gubernamentales, no es éste quien puede definir el efecto de sus propias decisiones.

Porque “angustia” es una voz latina, que solía manifestarse como  angustiae saltibus inclusae, y transliterado significaba justamente que el camino estrecho nos hace saltar las barreras que nos enclaustran a nuestro ser.  Obviamente se refiere al claustro subjetivo y psicológico.

Los filósofos alemanes se referían al dasein (el ser allí) como el ser dinámico que está como participio activo del cosmos. Y en ese sentido expresan que cuando el dasein pregunta sobre la nada y no recibe respuesta, ello le produce angustia. Le reconstruye ese camino angosto, esa angostura que le genera dolor y, en definitiva,  temor opresivo.

El tema no termina con la angustia. Justamente comienza allí. Cuando el poder se decide a alinear nuestros sentimientos, comienza una contaminación más que peligrosa. El poder se introduce en nuestra psiquis para generar las reacciones que necesita. No se conforma solo con nuestras acciones, sino que avanza un paso más: hacia nuestros pensamientos.

Estos últimos no son más que energías que se transmiten desde unos a otros neuronas, en forma de ideas. Es decir que el poder se posiciona como en un metaprograma dentro de nuestros circuitos cerebrales para generar su propia interfase. Nos hace pensar sus necesidades y sus deseos.

Deberemos amar, odiar, desear, elogiar según su concepto. Nos volveremos una sociedad estandarizada y sin sentimientos propios. En vez de avanzar en el camino del siglo, volveremos a 1984 y la fantasía orwelliana. Lo que no se podrá decir no se podrá pensar.

Si no mantenemos nuestros sentimientos arropados en nuestro ser allí (el dasein) y nos permitimos definir nuestras angustias, estaremos a un paso de convertirnos en robots manejados a control remoto.

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EL COVID-19 COMO VIRUS PSICOLOGICO

La súbita aparición del COVID-19 en nuestro planeta ha cambiado vertiginosamente la vida de más de 7000 millones de habitantes. Desde China hasta cualquier lugar de occidente que podamos elegir.

Es increíble pensar en que este planeta, que gira alocadamente alrededor del sol con parámetros todavía inconcebibles para muchos seres humanos, se desenvuelva de manera tan complicada por la aparición de este virus.

Se inició como un problema de orden biológico, por un virus que se diseminó a velocidades increíbles en todo el mundo, pero produce al mismo tiempo consecuencias  de orden pisoco-sociológicas en todos los ámbitos donde ha infectado.

Los dirigentes de las distintas repúblicas por donde el virus atravesó, sin temor a las fronteras que los individuos formalizaron, se han convertido en mariscales de una guerra contra un enemigo invisible. Esta condición les ha generado la necesidad de adoptar medidas que involucran a todos los ciudadanos y han generado condiciones de vida distintas a las que veníamos utilizando.

Han entrado en una suerte de trastorno obsesivo-compulsivo que comenzó con barreras de aislamiento social, limpieza y aseo de nuestras partes expuestas a los contagios, aislamiento social compulsivo y, finalmente, el encierro que se denomina comúnmente cuarentena. Esa posición de dirigir las fuerzas de su propio ejército, en un monotema que es la salud,  los ha transformado en generales, con la adopción del lógico síndrome del emperador. Esto implica que sus decisiones no permiten ser discutidas porque esto está en función de la salud de la población, aunque en realidad el objetivo final es no generar pánico por la evolución inusitada de la enfermedad. De la misma manera, ganar tiempo y estar preparados con toda la infraestructura médica y sanitaria en cada país, y de esta forma poder hacer frente a un pico de enfermedad que algún día alguien sabrá si se va a concretar.

Este cumplimiento de las obligaciones ha puesto a las poblaciones frente a la necesidad de cumplir las recomendaciones como única opción para salvaguardar sus propias vidas. En esa instancia no hay otra alternativa. Pero la cuestion a analizar son las consecuencias que en cada individuo generan estos aislamientos sociales. Es posible que una opción sea la de generar la posibilidad de convertirse en personajes del síndrome de Estocolmo. Esto significa que terminan amando a sus conductores, más allá del problema que les implica estar sin ningún tipo de interacción con sus semejantes porque están convencidos de que, en última instancia, esto va a proteger su salud. Y terminan defendiendo, más allá de su encierro, la posición de sus mariscales de guerra al grito de: Salud sí, Covid-19 no.

Pero puede haber otro grupo que ha entrado en otro espectro de la vida psicológica, reaccionando a la cuarentena con el síndrome de abstinencia. Esto es que, más allá de conocer que esta medida puede llegar a beneficiarlos en cuanto a su supervivencia, se sienten maltratados, alejados y con anulación de sus libertades individuales para hacer lo que hasta ese momento: interactuar con sus semejantes, gozar de la autonomía para reunirse con amigos, falta de aire y libertad para caminar por las calles.

Por eso decimos que este tema que nació biológico se convierte luego en un problema de orden psicológico que alguna terapia conductiva-conductual deberá ayudar a resolver, cuando esto termine y volvamos a una normalidad que no sabemos cuándo será.

Quizás las reacciones estarán pendientes del éxito que tengan los mariscales contra ese enemigo invisible. El resultado final se expresará en cada país cuando, con barbijos y guantes, podamos depositar el voto en una urna, en el momento que corresponda, y aquellos que habremos podido sobrevivir al virus.  

ALFREDO SPILZINGER – 27 ABRIL, 2020     

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La politica y el coronavirus

Esta pandemia que nos acosa hoy, tendrá consecuencias económicas imprevisibles pero que se vinculan directamente a los regímenes politicos que logren sobrevivir a la peste.

El antecedente que podemos convocar para saber que paso despues de una crisis son las medidas que se generaron despues de la crisis de 1930

  • La USSR destierra y expropia a los kulaks por una colectivización forzosa
  • En España cambia el gobierno echando a Primo de Rivera y nominando al General Berenguer
  • En Argentina el General Uriburu dirige un golpe y destituye al presidente Hipolito Yrigoyen.
  • En India Gandhi comienza el Camino de la Sal que terminaría con el protectorado ingles
  • En Republica Domincana asume el caudillo Leonidas Trujillo
  • En Brasil estalla la llamada Revoución del 30
  • En Etiopia Haile Selassie se autoproclama emperador
  • En Egipto el rey Fuad I se autoproclama dictador
  • En Peru el comandante Sanchez Cerro lidera un golpe contra el presidente Leguia
  • En Panamá el presidente Arosemena es destituído por un grupo nacionalista
  • En Chile los marinos encabezan la Revoución de la Escuadra
  • En China la armada japonesa invade Manchukuo (Manchuria)
  • En China Mao Tse Tung proclama la república comunista de China
  • En El Salvador derrocan al presidente y comienzan una etapa de gobiernos militares
  • En Honduras se decreta la ley marcial
  • Comienza la guerra entre Perú y Colombia
  • En Estados Unidos pierden estrepitósamente los republicanos frente a Franklin D. Roosevelt quien asume como presidente.

Y siguen los ejemplos.

Basados en esas experiencias las hipótesis a tener en cuenta hoy para el escenario politico, social y ecoomico en el mundo post virus

  • Pobreza:  A los 3.000 millones de personas actualmente en el mundo  se podrian adicionar seres en una cifra entre 150 y 300 millones
  • PBI global : Se estima una caída entre 15 y 35 %
  • Ciudadanos fallecidos: El virus costará  entre 200.000 y 500.000 personas
  • Expansión monetaria  a emitir por los gobiernos para asistir a su macroeconomía  una cifra entre 3 y 5 billones  de US. (3 a 5 trillones en su version americana)
  • Desocupación: la actual tasa global del 5,394 % de la poblacion activa podria subir hasta 2 puntos porcentuales

Tesis

Que tipo de gobierno requeriremos los ciudadanos del mundo para encarar esos problemas planetarios?  Los mismos? Aboslutamente no.

Que políticas se requerirían?

Todos tenemos alguna idea sobre esos requerimientos y el modelo para encarar el futuro, pero esperaremos un tiempo para discutirlo

Quedamos en contacto. (si tiene ganas).

ALFREDO SPILZINGER

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EL CORONAVIRUS Y LAS DECISIONES

EL CORONAVIRUS Y LAS DECISIONES

Hacia el año 341 antes de la era común, Demóstenes, uno de los oradores más cautivantes de la historia, en su tercera filípica, decía que…

en cada crisis, por lo tanto, se da la oportunidad de actuar, en la cual la fortuna equipa a menudo a los descuidados contra los vigilantes [y los que se encogen de hombros sobre los hechos sobre los que incumplen con sus deberes], no se podría comprar a un precio dado a nuestros políticos o nuestros generales; debemos actuar en mutua concordia…”

Dos mil años después, nos seguimos enfrentando a las mismas crisis. Y como expresaba Demóstenes, no se puede comprar a los políticos. O, al menos, no se debe comprar a los políticos. En consecuencia, debemos actuar en concordancia.

¿Qué es la concordancia? Es un estado de conformidad o correspondencia entre dos o más cosas, personas, ideas o fenómenos. Esto es que, en situación de crisis, la única forma de proceder para su solución es generar concordancia entre los distintos agentes que operan en ese punto de la curva témporo-espacial, en el que se generan distintos caminos posibles.

Las decisiones políticas que son precisas son actualmente distintas a las que se sugerían algunos años atrás. Hoy existen resultados de investigaciones sobre modelos complejos que están a disposición de quienes tienen la obligación de decidir.

La pandemia que hoy azota al planeta tierra es importante y disruptiva. Ningún instrumento de lógica lineal hoy puede ser aplicado. Pero hay nuevos instrumentos que pocos utilizan.

Se han determinado medidas acerca de reuniones personales que no superen las 200 personas. ¿Por qué 200? ¿Es un número mágico? ¿Hay más perjuicio sanitario si son 201? ¿O 199? ¿Y qué pasa con reuniones de 50 personas? ¿El virus no ataca?

La lógica difusa (más conocida por su transliteración en ingles “fuzzy logic”) hoy enseña que la lógica Booleana ha sido superada. Esta ultima decía que las opciones eran “1” ó “0”. En otras palabras, frío o calor, o caos u orden, o bueno o malo, o blanco o negro. Pero se conocen posiciones que existen claramente entre 0 y la unidad. Entonces, por qué 200 participantes y no otro número. 200 es un número arbitrario, resuelto por quienes no conocen absolutamente qué es la lógica difusa. [1]

¿Por qué no se dejan las decisiones a quienes conocen estas variables, cuando por el COVID 19 estamos manejando la vida de los argentinos?

Las decisiones tampoco pueden ser tomadas en cualquier momento, ni diferidas en su aplicación. El virus avanza geométricamente mientras los funcionarios deciden aritméticamente, intentando buscar soluciones fuera de lo que se conoce como la ventana de Overton.[2]

No es momento de evaluaciones, sino de decisiones. Y decisiones que no pueden escapar de la ventana que puede correrse verticalmente entre los límites de la libertad y las consecuencias de un virus que mata.

Es preciso para la población no entrar en pánico y seguir las indicaciones. Pero es fundamental que las autoridades, al no poder comprarlas como explicaba Demóstenes, deban decidir en concordancia con las necesidades del pueblo que conducen.


[1] Definida por Lofti Aliasker Zadeh, en 1965, en la Universidad de Berkeley

[2] Definida por Joseph Overton, circa 2000.

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QUIEN ENTIENDE LOS SISTEMAS COMPLEJOS?

Un sistema complejo es aquel donde la interacción entre sus agentes produce las reacciones del sistema tomado como un todo.

En el lenguaje común, una interacción es la acción que se ejerce recíprocamente entre dos o más objetos, dos o más personas, dos o más organizaciones e, incluso, entre dos o más fenómenos, que a su vez generan uno o más efectos. [1]

Esto significa que existe una relación directa entre el grado de interacciones y la aceptación de un sistema como un modelo complejo. Si no existe interacción, el modelo puede ser complejo, pero no funciona como tal. A su vez, las interacciones fuera del modelo complejo no tienen posibilidades de lograr efectos.

Teniendo en cuenta la complejidad de los modelos biológicos, físicos, químicos, sociológicos, económicos, y todos los demás que imaginemos, podemos llegar a la conclusión de que la vida en el planeta tierra se desarrolla dentro de un sistema complejo.

Elementos totalmente heterogéneos que se encuentran inseparablemente vinculados, de acuerdo con Edgar Morin. Estos sistemas complejos, que se organizan como subsistemas del modelo íntegro en el que vivimos, generan aparentes desórdenes que van desde el orden hacia el caos, en cuyo transcurso se evidencia la complejidad.

Entender estos sistemas es realmente un compromiso paradigmático en el sentido que le ha dado Kuhn[2] , cuando dice que “La ciencia, o mejor dicho su historia, no es una acumulación de conocimientos a través del tiempo, sino, cambios de paradigmas en el mismo”.

Vivimos entonces en la complejidad, pero siempre al borde del caos. El ejemplo del agua que está en orden cuando se congela, pasa a un periodo de caos cuando es calentada a más de 100 grados centígrados y comienza a evaporarse. El hielo se transforma en burbujas (ha pasado del orden al caos), pero cuando esas burbujas suben hasta el techo y toman contacto con una superficie más fría, se condensan y caen nuevamente en forma de gotas que, si se enfrían, vuelven al sistema ordenado.

En definitiva, este es el proceso del hombre sobre la tierra y también el de sus organizaciones. El orden total se encuentra en el cementerio; y el caos, en el diario vivir.

Todo este prefacio es simplemente para visualizar que el mundo y sus habitantes solo pueden avanzar interactuando, ya que de lo contrario quedaremos en el orden del cementerio. Y las organizaciones imaginadas por el ser vivo también deben interactuar, cada día más velozmente, para poder comprender las vertiginosas reacciones que son necesarias y, de esta manera, aprovechar las fuerzas centrífugas y centrípetas del modelo complejo.

Es en un momento amargo como el presente, en el que el COVID-19 se esparce sin fronteras dentro del sistema mundo, en el que nos damos cuenta que esa propagación es simplemente debido a la interacción de los individuos. Aquí, donde los efectos son nocivos, los ciudadanos advierten que la complejidad existe.

Pero hay efectos positivos también, como cuando se encontraron vacunas contra el SARS (síndrome respiratorio agudo grave por sus siglas en inglés) en 2002.[3]

Creer que Argentina, Sud África o Japón están fuera de los efectos del virus y su grave incidencia en el sector económico, es querer desconocer la complejidad y esperar en el cementerio la ayuda de seres extraterrestres. No hay solución lineal. No hay forma de previsión para este tipo de efectos que pueden llegar a ser catastróficos. No hay manual para vivir en el sistema complejo.

Sí, es preciso comprender su existencia y preparar las organizaciones para caminar rápidamente sobre la flecha del tiempo, que tiene solo valores positivos, desde cero hacia el infinito. Repetir acciones, modelos y personajes pasados es como conducir un automóvil mirando solamente lo que pasa en el espejo retrovisor. Esos están destinados a llegar al orden total, al cementerio.

[1] DEBARSY, Thomas and others. Understanding Interactions in Complex Systems. Cambridge Scholars publication, 2017.

[2] KUHN, Thomas. La estructura de las revoluciones científicas. Chicago University, 1962.

[3] JIANG, Shibo; Lu, Lu; DU, Lanying (2013). «Development of SARS vaccines and therapeutics is still needed». Future Virology

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El pais inflacionario

En este vértice sur del continente americano, los responsables de la economía argentina siguen luchando contra el síndrome de la inflación.

Sin saber qué hacer, hasta han convencido a la mayoría de la población que la inflación es un aumento del precio relativo de los bienes y servicios que se consumen. Nunca peor definición, es la clásica forma de endosar en el otro las causas de un problema. La inflación es un proceso de pérdida constante del poder adquisitivo del signo monetario que no es otra cosa que papeles impresos por el Banco Central a los que se les imprime alegremente un valor y los que terminan en manos de los operadores del mercado.  En consecuencia, los bienes y servicios se adquieren con esos papeles, que se supone deberían mantener el valor impreso en ellos.

Pero ocurre un proceso alimentado por decisiones gubernamentales que hace que por un bien que en diciembre de 2016 se adquiría  a 100 pesos, dos años después, en diciembre de 2018 lo era por 186,30 (datos del Indec). ¿Que ha ocurrido entre esos 24 meses?

Simplemente que los tenedores de esos papeles impresos han empezado a dudar que ese valor escrito sea el verdadero. Han perdido la con – fianza. Y tratan de deshacerse de ellos sea cualquiera la perdida que deban asumir. En otros términos, los bienes no cambiaron su costo, disminuyó el valor de los billetes en manos de los compradores. Al no poder resellar los billetes emitidos por el Banco Central con el doble de su valor, los precios se ajustan al precio de los bienes y servicios. Hasta podríamos adquirir dólares a 16 pesos, pero obviamente sería con el doble de billetes

Hasta aquí el diagnóstico de la enfermedad inflacionaria. El tratamiento es entonces conocer sus orígenes y aplicar los remedios necesarios para combatir la enfermedad y no su expresión sintomática que muestra esta depreciación del valor de la moneda. Porque la enfermedad no es la inflación, es la fiebre que experimenta un enfermo por una descompensación que experimenta su organismo.

El modelo que prevalece en nuestro país es  la falta de confianza en el signo monetario, tanto en el mercado externo cuanto en el interno. Confianza (con-fianza es decir la interacción de dos partes) es en términos sociológicos, una hipótesis sobre el futuro comportamiento de la otra parte, en este caso quien ha impreso los billetes con un valor escrito en él. Cuando esa con-fianza desaparece los tenedores de esos billetes tratan de desprenderse de ellos, en búsqueda de otro activo que le de mayor confianza. En un país bi-monetario como el nuestro, ese activo es fundamentalmente el billete norteamericano.

Y como las políticas económicas no han generado una balanza comercial favorable, la oferta de divisas es menor a su demanda, la que, en vez de quedar insatisfecha, ofrece por ese activo mayor valor. Definitivamente, el emisor de los papeles con valores inscriptos en ellos no ha generado la con-fianza necesaria para que los tenedores los mantengan como activos.

Como la comunidad es un ser vivo, se desarrolla bajo criterios de un sistema holístico, adaptativo y complejo. Que muta según las circunstancias y que está sujeto a principios de reacción psicológica, sociológica y de subsistencia, extremadamente lejos de los parámetros de la economía clásica que se aplican en nuestro país hoy.

Los responsables gubernamentales manejan los aspectos fiscales y la presunción que la comunidad nacional reacciona a criterios de preferencia por la liquidez, de incremento de la posible utilidad y que la comunidad internacional sostendrá permanentemente con apoyos financieros toda aventura fiscal. Todo lo contrario, ambas forman parte de colectivos que reaccionan holísticamente en búsqueda de estabilidad en sus ingresos que le permitan subsistir en la forma mas cómoda posible invirtiendo en países que le aseguren confianza.

En el ámbito internacional, pensar en una financiación sin limites de por vida, es tan absurdo como creer que la edad no transcurre y que siempre seremos jóvenes. Las finanzas internacionales son también sistemas complejos.

En el escenario nacional estos cambios en las fórmulas de transacción de bienes lo desacomodan e incomodan. De allí sus reclamos a quienes tienen la obligación de componer un programa que evite la caída de valor de los papeles que imprimen los ministros en el Banco Central. Quieren con-fianza.

Y estos últimos, no comprenden la complejidad de la situación, y normalmente aplican medidas de la economía clásica que ya ha quedado obsoleta. No comprenden que se trata de un sistema complejo, (no complicado que es algo totalmente diferente) y que requiere aplicar conceptos de dinámica cuántica, nunca explicados en las escuelas ni universidades, y por ello tampoco aplicados.

¿De qué hablamos? Que el mercado, por ejemplo, no existe. Solo existen operadores en el mercado que se mueven en un espacio que no es plano sino curvo, con lo cual las soluciones de causa y efecto no son lineales y que la perdida del poder adquisitivo de la moneda es efecto de un proceso psicológico de des-confianza.

Que la anisotropía no es un medicamento homeopático si no la diferencia de apreciación de las comunicaciones y legislaciones emitidas, dependiendo del lugar desde donde se las observen, desde el gobierno o desde la ciudadanía. (es como el terciopelo que cambia su diseño y color dependiendo desde donde se lo mire).

Que las situaciones como la mencionada no se resuelve con mensajes. La transmisión de decisiones hoy se implementa a través de superconductores, en los que a mayor temperatura en la conducción de las decisiones menor es la velocidad de su transmisión y por cierto de su impacto. Cómo miden los responsables de los papeles emitido el calor de los superconductores.

Que el teorema de Nyquist sobre perdida de las comunicaciones, donde se requiere duplicar su emisión en proporción al ancho de la banda de comunicaciones, es cierto y es preciso aplicarlo tanto en el ámbito interno como en el externo.

La decisión ministerial de aplicar simplemente variables monetarias, en cambio puede llegar a tener efectos totalmente indeseables. Es como eliminar un respirador a un enfermo con problemas pulmonares, sólo con el objeto de ahorrar energía.

Es cierto que este equipo ministerial recibió al momento de su asunción un enfermo en estado grave. Solo a titulo de ejemplo, podemos imaginarnos una señora que sus primos la trasladan a una guardia hospitalaria, con problemas coronarios serios, alto grado de colesterol, presión arterial máxima de 260 y mínima de 90, con deficiencia renal seria, con un peso de 150 kilos, una trombosis venosa en una pierna excesivamente edematizada y sin recursos económicos porque su marido la ha abandonado con tres hijos de 9, 7 y 5 años, los que sin alimentarse por varios días, descalzos y sin bañase lo único que hacen es estar en la camilla al lado de su madre llorando porque necesitan alimento.

La pregunta es qué hacer primero y a quién decirle la gravedad de la enferma. No es un médico de guardia el que puede resolver esa situación compleja. Es preciso un equipo de especialistas en medicina compleja e instrumentos adecuados para definir e implementar un plan de recuperación de la enferma antes que muera, y además advertirles a los parientes sobre la gravedad de la situación.

Por cierto, que la solución no es simple. Es un sistema complejo que requiere tiempo, comunicación y un equipo altamente experto en sistemas complejos cuyos integrantes no se cambien en medio del tratamiento.

Pero eso no es lo peor de esta macabra historia. Nosotros hemos vivido un país al que no veremos hasta el fin de nuestros días con la estabilidad que soñamos. ¿Pero que le contestamos a nuestros nietos por que parte de sus compañeros se van del colegio porque sus padres no pueden pagar su permanencia? ¿Que le decimos cuando nos preguntan porque los precios varían día a día? ¿Que les respondemos cuando nos preguntan porque amigos suyos se van del país? Que les contestamos cuando nos pregunta que no tener confianza, cuando estamos tratando de construir en ellos un edificio de fe hacia la otredad.

Cuando esos ojos llenos de preguntas me miran fijamente, siento los talones de mis pies al borde de un abismo mirando hacia abajo un profundo espacio y a lo lejos un horizonte cada vez mas lejano.

No tenemos diagnóstico ni un plan de tratamiento. Les dejamos un país donde trabajos para fortalecer la confianza, pero hemos fracasado en construirla. Mientras tanto los reyes del poder (público y privado) construyen su propio bienestar.

 

 

 

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LA PARADOJA DE SANTA FE

La paradoja de SANTA FE es una aparente contradicción entre la total falta de conducta ética por parte de las empresas comerciales e industriales, las firmas de auditoría que siendo las responsables de encontrar y prevenir esas conductas no éticas no lo hacen y el impacto que ello genera en la profesión contable como tal.

Los puntos básicos de este argumento son:

  • Hay cientos de fraudes cometidos cada año en empresas por parte de funcionarios que actúan tanto en ámbitos privados como estatales;
  • Los mayores 12 fraudes, ocurridos en los últimos 15 años, generaron quebrantos para sus accionistas y acreedores superiores a los 200 mil millones de dólares. Aproximadamente el importe equivalente al producto bruto anual de Nueva Zelanda, un país situado como número 48 en el ranking de naciones cuya cantidad total es de 190 países.
  • Ese monto es aun mayor si consideramos los perjuicios causados a empleados y sus familias que han sido desempleados, edificios que han quedado vacíos, proveedores cuya producción no es más requerida y clientes insatisfechos
  • Esos fraudes generan una apreciable reducción del prestigio de la profesión contable, porque esos mismos auditores han emitido dictámenes limpios en los estados financieros previos en las firmas que finalmente han causado esos fraudes. Esto nunca debió haber pasado porque justamente los auditores son los depositarios de la fe pública y precisamente las auditoras de “ mayor prestigio” del mercado son las que están comprometidas en esos fraudes.
  • Por ello la confianza depositada en esas firmas auditoras está descendiendo día a día, no solamente en términos económicos, pero más importante aún en el nivel de su credibilidad como repositorios de la fe del inversor y del público en general. Y esto es debido a la permanente ocurrencia de estos increíbles “errores” tales como aquel alucinante producido en la entrega de los sobres de los últimos premios Oscar de la industria cinematográfica.

 

De acuerdo con esta línea de razonamiento el problema es como la profesión contable podrá sobrevivir frente a estos fraudes o errores (desígnenlos cada uno como desee) sin un evidente convencimiento de una actitud que demuestre una reversión en la actitud de los actores del escenario económico.

 

Es por esa razón que estamos enfrentándonos a un conflicto entre argumentos de escala y probabilidades que asumen que dichos fraudes y errores están posicionándose en un lugar común en el entorno económico mientras somos testigos de una evidente falta de evidencia de alguna corrección consistente en el presente modelo de negocios en el mundo.

 

Estos problemas existen no obstante los tremendos esfuerzos desarrollados por la IFAC (International Federation of Accountants) que está emitiendo permanentemente nuevas reglas con el objeto de estandarizar los procedimientos contables y de auditoria y defender la tarea de aseguramiento de actividades económicas.

 

La profesión contable es la más regulada de todas las prácticas profesionales en el mundo. Ninguna otra profesión posee tan detalladas regulaciones como tiene la profesión contable.

Esas regulaciones pueden ser analizadas desde dos puntos de vista:

“Por qué debe haber tantas regulaciones de detalle cuando la profesión contable y sus actores poseen suficientes grados universitarios y además práctica en el terreno en firmas de larga trayectoria y experiencia en sus respectivos países?” Otras profesiones descansan en las habilidades y estándares de practica de cada especialidad, médicos, abogados, físicos, filósofos, solo para dar algunos ejemplos. La respuesta podría ser que los contadores carecen de las habilidades para ejercer su actividad en el escenario económico. Pero habiendo tantos profesionales contables ejerciendo desde hace más de 150 años la pregunta es cómo subsisten los fraudes que son cometidos en forma permanente, sin que fueren detectados ni resueltas sus consecuencias.

La segunda posibilidad es considerar si: “Los contadores públicos están efectivamente siguiendo las reglas emitidas o son parte del problema?”  Aun siendo casi imposible esta causa, los valores de escala nos impiden descartarlos.

EL problema es que esta paradoja sigue agitando las aguas de nuestra profesión. Porque no obstante las normas, regulaciones y los esfuerzos de IFAC la comunidad de negocios solo recibe un “silentium universi” que genera una perplejidad de profundo sentido en los ámbitos científico, económicos, sociológicos y culturales de enorme importancia.

Alfredo Spilzinger

Marzo 2017

 

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