Ladrones de bicicletas

Las organizaciones sea cual fuere su denominación y funcionamiento, deben reconocer su conformación biológica, simplemente porque seres animados son los que las han formado. No hay otra posibilidad: los conjuntos sociales, se apoyan en la esencia del ser vivo y le sirven a éste, para su supervivencia sobre la corteza terrestre.

La cuestión siguiente que obviamente surge es interrogarnos para qué esos entes se han constituido. Los conjuntos superiores o países, se construyen para dar sustento a una filosofía común de una sociedad que reconoce orígenes, historias, y lenguajes comunes y requiere de una organización para actuar dentro de ese país.

Las organizaciones económicas de la producción, la comercialización y la prestación de servicios, se conforman para dar seguridad de la provisión de los productos y servicios que necesita ese ser vivo, justamente para vivir, esto es cubrir sus necesidades. Las primarias están originadas en la demanda de ese mismo ser [alimento, vestido, habitación, justicia, seguridad, instrucción] pero a medida que nos elevamos en la pirámide de Maslow , es la oferta de bienes la que genera las necesidades.

Es lo que denominamos la teoría de la organización. Es lo que nos concita a co-ligarnos [ligarnos unos con otros] , a desarrollar sinergias, a co-laborar [es decir trabajar juntos], a co-operar [esto es operar con otros] y finalmente a poner a nuestro alcance lo necesario para poder caminar por el corto sendero de la vida.

A partir de esa teoría, debemos definir el modelo, es decir las formas con las cuales haremos coparticipar a las distintas variables que hacen al objetivo final y eficientizar su operación. Pero cual es el objetivo?

Si solamente nos conducimos a analizar el sector de las organizaciones socio-económicas, su objetivo para algunos [o quizás para muchos] sería fácil de identificar: generar algunos beneficios que nos permitan con su producto seguir viviendo y continuar creciendo en la operación.

Craso error.

En cualquiera de las organizaciones, su objetivo es legitimarse. Si hablamos de una organización gubernamental, será que sus electores la consideren legítima a sus necesidades de vida. Si nos referimos a una organización comercial/industrial/de servicios, su objetivo debe ser legitimarse como el verdadero y real oferente de los bienes/servicios que el consumidor requiere o puede llegar a requerir.

No debe haber ninguna mención a los beneficios o rentabilidades en esta etapa de la creación y desarrollo de un emprendimiento. Porque si de obtener beneficios se trata todo el problema, resulta más fácil y menos complicado, no crear emprendimientos y solo intentar apoderarse de lo ajeno. Es más barato y de mayor efectividad.

Y es cierto que hay muchos que lo hacen. Pero entramos en la jurisdicción de otro código.

Los beneficios llegarán, si la legitimación se confirma en el espacio mercado, cuando los demandantes hayan proclamado legítimo a un oferente y a sus productos/servicios. Pero nunca antes.

Ningún médico persigue la obtención de su grado académico para lograr beneficios. Ni tampoco ningún físico nuclear, ni un economista. Tampoco un encargado de un quiosco de golosinas. El objetivo es legitimarse frente al mercado demandante, y a partir de allí, ser reconocido como el legítimo oferente. Los beneficios vendrán por añadidura.

De otra forma, nos convertimos en viandantes errantes en una carrera por la vida muy corta y muy limitada. Seríamos en ese caso unos protagonistas más de una película como la de Vittorio de Sica, nombre que lleva el título de esta reflexión, cuya necesidad en la era de la postguerra italiana, era subsistir a costa de cualquier acción. En ese trance los sobrevivientes en búsqueda de un ingreso terminaban robándose las bicicletas, uno de los pocos bienes que habían quedado disponibles y en libertad de ser tomados por unos en detrimento de los otros. Y así en un círculo vicioso, todos se convertían en recíprocos asaltantes en la calle.

La no legitimación lleva a situaciones caóticas, en cuya eclosión, los gobiernos llegan a caer, las industrias pueden entrar en zonas de derrota financiera, los comercios desaparecer y los prestadores de servicios ser reemplazados por quienes entienden que el legitimarse, es su objetivo.

Si los emprendedores, funcionarios, ejecutivos o profesionales, comprenden esta breve paráfrasis, nuestro espacio mercado se extenderá y se cubrirá de oferentes legítimos, de gobiernos legítimos y de organizaciones sociales legitimadas por la sociedad. Porque esta última está siempre alerta y al acecho y no deja de examinarnos.

Cada vez que un consumidor, en el estante de un supermercado lleva su mano a un producto cualquiera, pero diferente de uno de la competencia, está legitimando ese producto. Toda vez que asistimos a la consulta de un profesional elegido, lo estamos legitimando frente a otros. Cada vez que elegimos para escuchar una estación de radio en vez de otras, legitimamos esa expresión radial.

Es que no hay otra opción en este mundo complejo. O legitimarnos o ser ladrones de bicicletas.

© Alfredo Spilzinger

Acerca de alfredospilzinger

Doctor in Economy (UBA), Doctor of Business Administration (Pacific Western University), Master in Economy (UBA), Certified Public Accountant (UBA) Certified Fraud Examiner (USA)post degree in philosophy, post degree in mathematics, specialization in public finances (UK), specialization in quantum physics.(UBA) Lord of Brownsel (UK)
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