La inflación

Que tema preocupante. La inflación  se ha convertido en el  argumento de mayor peso en los discursos en todos los países del mundo. Todo escribiente sobre este tema, se considera
graduado en la materia, y propone su propia receta para erradicar ese desbalance de los precios relativos, mal planetario.

Pero más allá de lo escrito sobre el tema, intentaremos desenmascarar al verdugo de tantos problemas, que surgen a partir de la aparición de ese anatema llamado inflación. Sé
que es difícil esta tarea, y más aún resumirla en pocas líneas, cuando cientos de estudiosos han  completado anaqueles enteros de bibliotecas sobre este tema.

Pero haremos el esfuerzo de mirar este fenómeno a través de la lente de los sistemas complejos y de esta forma advertir al menos el origen de este síntoma que encubre una enfermedad.

Desde que la historia se transmite entre los seres vivos, el hombre ha trocado bienes. Dos ovejas por una bolsa de trigo, cinco ánforas de cerámica por un caballo en triste estado, o dos cabritos para pagar un impuesto. Pero cuando ese impuesto – que ya en los tiempos babilónicos de Ciro el Grande existía  – aumenta un 25%  [por razones que no Discutiremos en este momento] resulta  difícil pagar con dos cabritos y un cuarto. Es entonces cuando las monedas se crean. Resultaba más fácil pagar con «shekel» de plata que transportar los cabritos hasta el lugar del pago [la llamada oficina del sátrapa].

Pero ese aumento en los costos de aquel babilonio debía ser absorbido por alguien, bien  por él mismo o bien ser trasladado al precio en el próximo trueque. Por ello la siguiente
vez que este proto – ciudadano debiera trocar harina por  cabritos, jugaría el rol de inflacionista y  pretendería dar solamente un cabrito por la bolsa de harina, asumiendo de esta forma el mayor costo abonado y previendo  además una futura adición de impuestos.

Con el aumento del impuesto – que es siempre fácil de imponer pero difícil de explicar – se producía la primera estafa. Una mano sórdida, ingresaba silenciosamente en el bolso de cuero del babilonio para sustraerle unas monedas, sin su autorización por cierto. A menos que hubiesen razones de peso para justificar tal succión, el fraude estaba consumado. Había un culpable, y el resto responsables. Incluido quien trasladaba ese fraude a sus
congéneres.

Tampoco fue la exacción impositiva la que siempre creó el círculo vicioso del desbalance de precios y bienes. Esto es solo un trabajo práctico para señalar una de las causas
más habituales. Pero ciertamente hay un sinnúmero de otros factores que alimentan esta enfermedad, cual es la apropiación de dineros ajenos. Exceso de demanda de bienes frente a oferta restringida. Moneda en circulación de libre disponibilidad sin aumento de bienes / servicios de oferta proporcional. Escasez de materia primas esenciales. Conflictos nacionales que reducen la disponibilidad de ciertos bienes, o cualesquiera razones que ustedes lectores quisieran encontrar. Todas pueden ser aptas para el consumo.

Pero en el fondo, la inflación tiene mal olor. Tan mal como una flatulencia, que es lo que en definitiva en latín significaba «inflatio» raíz de la que proviene la palabra nefasta. Así de simple. De hecho que Cicerón  – cónsul de la República de Roma –  circa año 50 antes de la era común, en uno de sus discursos explicara que «inflationem stomachi facit» lo que transliterado al español querría expresar que el estómago produce inflaciones que terminan en flatulencias.

De allí el mal olor. De allí que es nociva para la  salud. De allí que es una consecuencia y no
una causa. Porque la flatulencia no es la enfermedad, sino el síntoma de un desbalance en el funcionamiento del organismo.

Es claro que los diferentes tratadistas que se dedicaron a definir la etiología de la inflación, diseñaron diferentes teorías con distintas causas tanto endógenas como exógenas. Y así se crearon las historias que nos han contado.

  • El precio real de todo… es el trabajo y los costes emergentes para su adquisición. El  precio real mismo es siempre de la mismo  valor, pero a causa de las variaciones  en el valor del oro y la plata, el mismo precio nominal tiene a veces muy diferentes valores
    [Adam Smith 1776]

La tesis clásica encontraba las causas de las variaciones de los precios en las diferencias de  valor de los metales sobre  cuya base se emitía el dinero.

  • La inflación es el proceso de incremento en el valor de las monedas que no se basa en un  aumento proporcional en la producción de los bienes. [Boletín de la Reserva Federal de los EUA – 1919]

Más claramente la exposición de mayores niveles de circulante en relación con la oferta de bienes transables, comenzaba a ser definida como la causa primera de la inflación.

  • La inflación existe en un país cada vez que la oferta de dinero y [circulación] de depósitos bancarios… aumenta, más que  relativamente  a la demanda de      medios de cambio,  de tal manera que se logra un aumento  en el nivel general de precios.  [Edwin Walter Kemmerer 1934]

Luego el mundo asistió a la turbulencia de una nueva realidad con la  teoría de Lord John Maynard Keynes [Barón de Tilton]

  • Los mercados no se ajustan en forma automática, las economías pueden enfrentar constantemente situaciones en las que los factores de la  producción están subocupados y en consecuencia el producto es inferior a su potencial punto de máxima exposición. A medida que la economía avanza hacia esos puntos de máxima exposición, se generan presiones hacia el incremento de los costos del
    sector productivo los que  son transferidos inmediatamente a los precios de los productos / servicios. Esto es que  la expansión  de la demanda de productos / servicios conllevan  aumentos en los precios correlativamente con  la expansión de la economía.

Pero todos hablaron del síntoma y no  de la enfermedad. La inflación es la fiebre que una infección del organismo está soportando y al  luchar el sistema inmune contra ella, genera
energía que se transforma en temperatura. Llevado esto a la realidad compleja de la economía, es la interacción de un tejido social que reacciona debajo de estas aparentes causas meramente monetarias [en la teoría monetarista] o estructurales [en la visión keynesiana] y que en sus transacciones generan energía que se traslada a un incremento en los precios.

Estamos entonces frente a una realidad diferente. En esa interacción transaccional, hay alguien que dispara una apropiación indebida de dineros – llámese el poder público, los monopolistas, los especuladores u otro tipo de pretencioso manipulador de fondos ajenos – que genera la modificación de los  precios relativos de los bienes e inicia el  proceso fraudulento.

Y allí aparece la enfermedad. Mientras los tecnócratas siguen dibujando curvas sobre ecuaciones obsoletas sobre cómo combatir la inflación, la enfermedad sigue carcomiendo las bases de la interacción socio económica.

Los bienes transables en manos de los adquirentes [dinero u  otros bienes] pierde su valor frente al de los productos / servicios que desean obtener. Dicho esto mismo en español
básico, lo que gano con mi esfuerzo no me alcanza hoy para adquirir los mismos productos como  lo hacía ayer, porque mi dinero vale menos.

Pero este proceso no es autónomo del hombre. No por inyectar fondos a un escenario económico los precios automáticamente se elevan. Hay una persona que dispara el proceso, en una primera transacción del espacio mercado. En todo sistema complejo, parte de la vida misma, hay siempre agentes que accionan frente a hechos emergentes.

Porque sin transacciones no hay mercado. Y sin personas no hay transacciones.

Esto es que el proceso inflacionario se ha iniciado como expresión externa de  un fraude.
Exactamente un engaño que se hace para sacar provecho o beneficio, especialmente si perjudica a alguien, para volver a su expresión académica. Porque el ser vivo, ha nacido para subsistir un período de tiempo sobre esta corteza terrenal y tiende para ello a apropiarse de lo que encuentra. Es su lucha sempiterna contra su natural desnudez. Por eso toma lo que  puede, y cuando se entrega a las transacciones opera en forma de obtener el mayor resultado posible.

Sin duda que existen casos especiales de carencias de bienes o servicios, que generan distorsiones puntuales de precios relativos, que se sitúan más lejos del comportamiento fraudulento. Pero siempre detrás de un «proceso» inflacionario, existe un tejido social, sistema complejo finalmente, que reacciona, se defiende y transfiere el fraude inicial.

El Antiguo Testamento nos dejó dos palabras que lo expresan todo: NO ROBARÁS: [Éxodo 20:15]. Y lo expresó sabiendo esta verdad que el hombre tiene a apoderarse del bien ajeno, simplemente por un criterio de auto organización.

Lo hace el poder público, cuando inyecta al espacio mercado más circulante que el que sostiene a los valores de la producción, o al forzar devaluaciones respecto de divisas extranjeras. Y están cometiendo fraude.

Lo hace el monopolista con su poder único. Y está cometiendo fraude.

Lo hacen quienes gatillan los primeros incrementos de precios de bienes transables. Y están cometiendo fraude.

Lo hace el distribuidor cuando traslada aumentos. Y está colaborando en el fraude.

No cabe duda que la variación  de los precios relativos de los bienes transables es la obra del ser humano, porque no es automático. Si creyéramos en  esto, claudicaríamos ante el antiguo determinismo cartesiano, por el que somos todos engranajes de un reloj, que
funcionamos con la misma automaticidad que el sistema solar. Y sabemos que no
somos engranajes sino seres  que vivimos porque interactuamos.

No somos una roca ni un pedestal que se rige por  las leyes de la física clásica.

La ciencia es un permanente diálogo con  la naturaleza,  y por ello debe reconocer principios  sociales dinámicos como la auto-organización. Este principio que no requiere legislación especial, hace que los sistemas de seres vivos busquen respuestas a sus
problemas, más allá de las normas y de las reglamentaciones.

Los gobiernos encabezan la nómina de culpables de esta pandemia. Son quienes hacen uso de recursos que afectan la flecha del tiempo. Dan lugar a la distribución de bacterias [en la forma de absorción o difusión de recursos monetarios] que alimentan la generación de
alteraciones del organismo social y económico.

Pero existen también responsables. El tejido social que no advierte ser cómplice de la propagación de una enfermedad, solo se lamenta de su expresión exterior – la inflación – para cuyo  remedio solo toma una aspirina, como si hacer descender la fiebre, fuera la solución definitiva para un organismo enfermo.

Todos hablan del síntoma pero nadie  de la enfermedad, que tampoco es similar en todos
los rincones del planeta. Debemos atacar las variables del modelo económico enfermo
y dejar de pensar y hablar de los síntomas, como en este caso de la inflación.

Estamos frente a patologías que infectan los espacios mercado, terriblemente contagiosas y cuya cobertura causa estragos en todos los seres vivos que habitamos este Planeta Tierra. Pero hasta ahora  solo descubrimos uno de sus síntomas, la inflación. Y atacamos el síntoma, lo cual es el peor remedio para un diagnóstico inexistente.

Diagnostiquemos la enfermedad y ataquémosla, pero no sigamos  lamentándonos por la aparición de la inflación.

Estoy convencido que estas palabras que anteceden recibirán críticas y desafíos. Y es lógico que así fuere y preparado estoy para ello. Seguiré defendiendo la interacción del ser vivo, como sustento de la  organización social, sin que ninguna ecuación algebraica deba obligarlo a nada y por cierto menos aun defraudar a la otredad.

Porque cada ser vivo es también parte de la otredad.

Ninguna teoría económica puede hacer intersección con el camino de la vida, cuyos seres, únicos alertados de su finitud vital, se auto organizarán por medio de lo que esté a su alcance, para evitar ser el receptor final de las manos que se ocultan rápidamente después del fraude.

Acerca de alfredospilzinger

Doctor in Economy (UBA), Doctor of Business Administration (Pacific Western University), Master in Economy (UBA), Certified Public Accountant (UBA) Certified Fraud Examiner (USA)post degree in philosophy, post degree in mathematics, specialization in public finances (UK), specialization in quantum physics.(UBA) Lord of Brownsel (UK)
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