La subversión

Vaya palabreja! Amaneció en el decir de las gentes en el siglo pasado, el vigésimo. Ese que según dicen fue el más corto de la historia, cruzado por dos guerras mundiales, y por otra fría que terminó atemperándose con el calor de los golpes contra el  Muro de Berlín. Un siglo que se empequeñeció a la vista de todos.

Las organizaciones civiles entonces tuvieron tiempo para hacer subversión, esto es generar otra versión de los gobiernos. Subversión, acción de vertir, derramar, liquidar pero en sentido contrario.Hacia el otro lado.

Y todos creyeron que esa fantasía de empujar barranca abajo modelos implantados era creación post moderna, pero no.

El ser vivo, tratando de sobrevivir en un mundo complejo, emergente y mutante, interactúa con sus semejantes y trata de ganar terreno para su entorno familiar. Convive como habitante de un bosque, con gigantes y enanos, donde no hay gerente general ni director de recursos humanos, ni tesorero. Su problema consiste en resolver en forma proactiva su alimento y en forma defensiva en no ser alimento de otro.

Porque todos estamos  en lo mismo.

Ese es todo el secreto. Trabaja – o hace que lo hace- para alimentar, vestir y alojarse para si y para los suyos que le dependen. Pero en ese diario laborar, para facilitarse la tarea crea emprendimientos que a su vez asisten a los otros a sobrevivir también. Crea empresas, escuelas, verdulerías o gobiernos.

Pero en esos escenarios interactua, habla y se expresa no verbalmente con los otros, con quienes a su vez y en definitiva se defiende. Por aquello de no ser alimento de su propio vecino. Y en las organizaciones, cualesquiera fuere su organización, exhibe versiones de lo que ocurre, relata procesos y de esta forma convence a los semejantes de su verdad.

Pero  la verdad, no es innata en el hombre. La aprende, o al menos cree aprenderla. Desde que nace el ser vivo se siente circundado por  esos espacios perceptuales que lo rodean y que le enseñan que debe llorar para comer, reírse para ser acariciado y comenzar a hablar para ser entendido. Y de grande percibe lo que significa interactuar. Al decir de Edward Wilson, se acumulan valores epigenéticos, gérmenes transmisibles fruto de la herencia contenida en sus genes, modificada por los valores del hábitat donde se desarrolla.

Queremos decir que los valores no son universales? Exactamente. Cada núcleo, tribu, pueblo o nación, conforma valores en función del espacio sobre el que tiene influencia.Y de esta forma, ese hombre que lucha por sobrevivir, comer y dormir, debe al mismo tiempo vigilar para cuidarse de  no resultar objeto de depredación.

Y entonces recita a la humanidad  circundante su versión oficial. Pero esconde una subversión que es más real y más creíble, pero la guarda para sí. Se trata del relato verdadero, distinto del que recita, que lo conserva justamente para su protección y provecho.

Es una acción  en segundo plano. Un plano de intención, que se disimula bajo el disfraz de una versión  oficial. Lo terrible es que si todos tenemos subversiones, y solo recitamos una versión publicable, comenzamos a actuar en un escenario, donde los parlamentos de los personajes, no dicen lo que escribió el autor y en consecuencia formulan frases incoherentes y a destiempos. En definitiva la obra resulta en un desastre.

La comedia del arte se transforma entonces en un drama de la vida artificial. De una vida que aparenta ser reall, de una vida de versiones que  se muestran  en la superficie sostenidas por otras subversiones, subterráneas, subliminales, entramadas como una tela de araña en la que finalmente todos quedamos atrapados.

Esto se parece bastante a la crisis económica y financiera que vivimos desde 2008, no? Todos nos creemos a todos, pero las subversiones, esas que dan arrebatos, generan caos, y producen finalmente muertos, son las que desmoronan los edificios de la confianza.

De la fiducia de la que hablaban los latinos. De la fe, esa que mueve montañas,pero también derrumba a los que le creen.

Y los generadores de este caos sistémico,son los autores de la subversión. Ese segundo plano de intenciones que se crea solamente para ellos, porque el otro plano  es para el exterior.

Son  los subversivos de siempre, que actúan, pero que en un momento escapan, de los que rien con el llanto de los otros, de los que juran solemnemente, pero perjuran insolentemente.

Y como de este iceberg con el que hemos chocado, solo vemos una parte, – la versión oficial – nos quedamos inmersos en la inquietud de sumergirnos en las profundidades del océano de la vida donde reposa el enorme volumen de lo que está oculto, la subversión.

Hoy nos acompaña la obra “Escalera a la luna” de Georgia O´Keefe – Santa Fe – New Mexico

© Alfredo Spilzinger

Acerca de alfredospilzinger

Doctor in Economy (UBA), Doctor of Business Administration (Pacific Western University), Master in Economy (UBA), Certified Public Accountant (UBA) Certified Fraud Examiner (USA)post degree in philosophy, post degree in mathematics, specialization in public finances (UK), specialization in quantum physics.(UBA) Lord of Brownsel (UK)
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