La memoria

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La memoria como función neurológica que permite traer al presente hechos pasados se esconde en lo más íntimo de la mente de los seres vivos. Es el soporte de nuestro accionar y se genera con un aprendizaje de algo. Ése que nos permite justamente sobrevivir. Sin memoria repetiríamos errores. Algunos de ellos fatales.
El hombre ha desarrollado esa capacidad neuronal al más alto nivel en relación con el resto de los seres vivos. Y ese aprendizaje genera interacciones entre las células cerebrales, conocidas como sinapsis. Se agregan de inmediato en el hipotálamo y de allí se almacenan en la corteza cerebral, depositario de la memoria larga. Pero para que esos aprendizajes no queden en el olvido es preciso que esas sinapsis sean reiteradas en forma frecuente. De otro modo, las olvidamos. Se acumulan en el desván de los objetos sin uso de nuestro cerebro.
Porque si bien no se ha podido calcular la capacidad de almacenamiento de nuestra memoria [aunque algunas estimaciones dicen que puede llegar a 10 terabytes – 10¹² – ] recientes investigaciones afirman que aquellos recuerdos que no se estimulan, son memorias que no se traen al presente. Dejan su lugar a nuevos aprendizajes. Y entonces, olvidamos algunos que nos han facilitado sobrevivir a la depredación de los otros seres vivos.
Los conjuntos países, también acumulan aprendizajes y diseñan memorias colectivas. Resultan de la interacción de las memorias individuales .Son aquéllas que es preciso recordar, para traer algunos acontecimientos desde un pasado colectivo a un presente continuo. Resulta claro entonces, por qué se celebran los aniversarios de las fechas patrias, o los cumpleaños para resultar más trivial. Si no se recordaran esos cumpleaños no sabríamos que edad tenemos, que puede resultar a veces muy saludable.
O se recuerdan episodios de errores cometidos o de enfrentamientos sangrientos. Porque es preciso no volver a repetirlos. De lo contrario, la sociedad comienza a sufrir un alzhéimer generalizado, que va atacando la corteza cerebral de la mente ciudadana.
Y cuando eso sucede, se renueva el aforismo de aquello que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces. Y eso no lo podemos permitir, porque en ese camino, perdemos las herramientas que el aprendizaje nos dio para sobrevivir. Y los depredadores entonces nos corren fuera de nuestro territorio.
Hay una serie de países que están perdiendo sus memorias, con lo cual sus ciudadanos pueden perecer a manos de los depredadores. Procesos de guerras internas, de dictaduras, de procesos económicos errados, ocurren en algunos lugares en forma significativamente reiterativa. Pareciera que la memoria colectiva ha olvidado sus recuerdos y recurre a modelos que han fracasado, pero cuya ocurrencia y sus consecuencias se han olvidado.

Aun peor, la reiteración de esos hechos genera depresión en algunos individuos, y se ha demostrado que esa enfermedad genera una declinación de los procesos cognitivos por la falta de producción de una hormona denominada IGF-1 [insuline-like-growth-factor] que coincidentemente anula registros de la memoria de la corteza cerebral. Estamos frente a un círculo vicioso donde la pérdida de la memoria produce hechos que causan depresión y ésta a su vez borra hechos de la memoria.
Es preciso entonces en forma inminente, en esos territorios, regenerar en el tejido social la memoria dormida en la corteza cerebral. Traerla del desván de objetos perdidos a la realidad de la vida cotidiana.
Nos referimos a una memoria declarativa o explícita que es la que contiene los hechos del país y los acontecimientos personales del pasado que es necesario recuperar de manera consciente para recordarlos. Diferente de la memoria implícita que no es necesario actualizarla, como el transitado ejemplo de poder montarse en una bicicleta después de mucho tiempo de no hacerlo. Y poder andar.
Es preciso recuperar las sinapsis de ese pasado menos reciente para que podamos traerla a nuestro presente. Pero como hacerlo?
Normalmente la disminución cognitiva se debe a enfermedades serias o a disminución del flujo sanguíneo a las neuronas. Quizás esa sea la solución.
Modificar nuestros protocolos de interacción de forma que los miembros de los conjuntos países activen sus neuronas y convoquen al presente sus experiencias y aprendizajes, y de esta forma no repetir los errores de antaño. Olvidar el «yo» y sustituirlo por el «nosotros». Alejar la egolatría personalísima de nuestros actos y reemplazarla por la generosidad del éxito compartido.
De esta forma, los pueblos no perderían sus memorias. Y la sangre derramada en su historia, por sus ciudadanos depredados, no sería entonces como agua que termina en las alcantarillas. Sería la simiente de un progreso continuo. Alejaríamos del presente un alzhéimer colectivo para reemplazarlo por un futuro de memoria continua.
Porque pobre memoria es aquélla que sólo funciona hacia atrás, nos dejó escrito el párroco rural Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll en su libro Alicia en el país de las Maravillas.

Acerca de alfredospilzinger

Doctor in Economy (UBA), Doctor of Business Administration (Pacific Western University), Master in Economy (UBA), Certified Public Accountant (UBA) Certified Fraud Examiner (USA)post degree in philosophy, post degree in mathematics, specialization in public finances (UK), specialization in quantum physics.(UBA) Lord of Brownsel (UK)
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