LA PARADOJA DE SANTA FE

La paradoja de SANTA FE es una aparente contradicción entre la total falta de conducta ética por parte de las empresas comerciales e industriales, las firmas de auditoría que siendo las responsables de encontrar y prevenir esas conductas no éticas no lo hacen y el impacto que ello genera en la profesión contable como tal.

Los puntos básicos de este argumento son:

  • Hay cientos de fraudes cometidos cada año en empresas por parte de funcionarios que actúan tanto en ámbitos privados como estatales;
  • Los mayores 12 fraudes, ocurridos en los últimos 15 años, generaron quebrantos para sus accionistas y acreedores superiores a los 200 mil millones de dólares. Aproximadamente el importe equivalente al producto bruto anual de Nueva Zelanda, un país situado como número 48 en el ranking de naciones cuya cantidad total es de 190 países.
  • Ese monto es aun mayor si consideramos los perjuicios causados a empleados y sus familias que han sido desempleados, edificios que han quedado vacíos, proveedores cuya producción no es más requerida y clientes insatisfechos
  • Esos fraudes generan una apreciable reducción del prestigio de la profesión contable, porque esos mismos auditores han emitido dictámenes limpios en los estados financieros previos en las firmas que finalmente han causado esos fraudes. Esto nunca debió haber pasado porque justamente los auditores son los depositarios de la fe pública y precisamente las auditoras de “ mayor prestigio” del mercado son las que están comprometidas en esos fraudes.
  • Por ello la confianza depositada en esas firmas auditoras está descendiendo día a día, no solamente en términos económicos, pero más importante aún en el nivel de su credibilidad como repositorios de la fe del inversor y del público en general. Y esto es debido a la permanente ocurrencia de estos increíbles “errores” tales como aquel alucinante producido en la entrega de los sobres de los últimos premios Oscar de la industria cinematográfica.

 

De acuerdo con esta línea de razonamiento el problema es como la profesión contable podrá sobrevivir frente a estos fraudes o errores (desígnenlos cada uno como desee) sin un evidente convencimiento de una actitud que demuestre una reversión en la actitud de los actores del escenario económico.

 

Es por esa razón que estamos enfrentándonos a un conflicto entre argumentos de escala y probabilidades que asumen que dichos fraudes y errores están posicionándose en un lugar común en el entorno económico mientras somos testigos de una evidente falta de evidencia de alguna corrección consistente en el presente modelo de negocios en el mundo.

 

Estos problemas existen no obstante los tremendos esfuerzos desarrollados por la IFAC (International Federation of Accountants) que está emitiendo permanentemente nuevas reglas con el objeto de estandarizar los procedimientos contables y de auditoria y defender la tarea de aseguramiento de actividades económicas.

 

La profesión contable es la más regulada de todas las prácticas profesionales en el mundo. Ninguna otra profesión posee tan detalladas regulaciones como tiene la profesión contable.

Esas regulaciones pueden ser analizadas desde dos puntos de vista:

“Por qué debe haber tantas regulaciones de detalle cuando la profesión contable y sus actores poseen suficientes grados universitarios y además práctica en el terreno en firmas de larga trayectoria y experiencia en sus respectivos países?” Otras profesiones descansan en las habilidades y estándares de practica de cada especialidad, médicos, abogados, físicos, filósofos, solo para dar algunos ejemplos. La respuesta podría ser que los contadores carecen de las habilidades para ejercer su actividad en el escenario económico. Pero habiendo tantos profesionales contables ejerciendo desde hace más de 150 años la pregunta es cómo subsisten los fraudes que son cometidos en forma permanente, sin que fueren detectados ni resueltas sus consecuencias.

La segunda posibilidad es considerar si: “Los contadores públicos están efectivamente siguiendo las reglas emitidas o son parte del problema?”  Aun siendo casi imposible esta causa, los valores de escala nos impiden descartarlos.

EL problema es que esta paradoja sigue agitando las aguas de nuestra profesión. Porque no obstante las normas, regulaciones y los esfuerzos de IFAC la comunidad de negocios solo recibe un “silentium universi” que genera una perplejidad de profundo sentido en los ámbitos científico, económicos, sociológicos y culturales de enorme importancia.

Alfredo Spilzinger

Marzo 2017

 

Acerca de alfredospilzinger

Doctor in Economy (UBA), Doctor of Business Administration (Pacific Western University), Master in Economy (UBA), Certified Public Accountant (UBA) Certified Fraud Examiner (USA)post degree in philosophy, post degree in mathematics, specialization in public finances (UK), specialization in quantum physics.(UBA) Lord of Brownsel (UK)
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