SEMANTICA SI, REALISMO NO

EL gobierno argentino ha decidido alejarse no solo de las medidas de política económica necesarias para encarar la pandemia económica de nuestro país, sino que se ha inmiscuido también en la semántica para definir su acción. Ha dejado los tradicionales programas o planes económicos, para incorporase a la urbanística con la exposición de hojas de ruta.

Término poco feliz en este caso, ya que una hoja de ruta supone un inicio, un destino y los pasos intermedios para arriba a él. El inicio es obviamente conocido, pero el destino ha quedado difuso en una serie de promesas de bienestar, gimnasia de ponerse de pie y alusiones parecidas.

Por cierto, los pasos intermedios son algunos parches coyunturales y una serie de promesas que nadie se hace responsable de asegurar.

Pero justamente ruta no es sinónimo de camino. Ruta proviene de romper, y significa desde su inicio la ruptura de los obstáculos de un bosque para encontrar un acceso de salida. Y lo que nuestro país necesita es justamente un camino que resulte cómodo para transitar para todos aquellos que venimos sufriendo de largos años de descalabro económico.

Por ello, los argentinos nos hemos quedado con promesas y alucinaciones de un futuro mejor, cuando es tan simple para los sistemas complejos como es un país, una sociedad anónima o un club de futbol, diseñar una política de gobernanza coherente.

Se trata simplemente de definir la filosofía del proyecto, que nace de una idea, simple conexión de varias neuronas cerebrales que generan una luz en el camino, de la que hoy carecemos. Para diseñar una filosofía coherente, es preciso acordar con los ciudadanos, los accionistas o los socios del club que esa idea es unánimemente aceptada y que ha sido objeto de una investigación profunda de las condiciones generales del mercado interno y del externo, así como de la actitud de los personajes de esa acción. De lo contrario, se transforma en vez de una filosofía comúnmente aceptada a una dictadura de ideas.

A partir de esa filosofía cabe la acción de diseñar un modelo, donde la interacción de las variables financieras, económicas, sociológicas, antropológicas, sanitarias y ambientales jueguen su rol para lograr el fin deseado. Ese fin y los tiempos que se requieren deben ser expresos. Es necesario que el modelo diseñado sea coherente con los demás modelos de países, empresas o clubes (en nuestros ejemplos) que se desarrollan en el espacio planetario.

Ya no hablamos de ciudad, provincia o país. Vivimos un hábitat global que requiere que el modelo sea compatible con los demás en el mundo. De otra manera, es como si viviéramos en otra galaxia.

Una vez adecuado el modelo a las necesidades de implementar la filosofía, se escriben las reglas. Nunca antes. Las reglas no se generan desde una filosofía, sino de un modelo aprobado, para que resulte lo suficientemente coherente para que su aplicación sea posible y genere en última instancia el arribo al fin deseado.

Y el momento de prueba es el de la retroalimentación. La aplicación de las reglas permitirá conocer si han sido eficaces y eficientes, y si son posibles de funcionar en mercados hiperdinámicos que se modifican a una tremenda velocidad. De ser necesario, esa retroalimentación requerirá la modificación o adaptación de las reglas y, en última instancia, de alguna de las variables del modelo, pero nunca de la filosofía.

Nada de esto se ha considerado en estas instancias de modificaciones de las políticas que no son económicas sino simplemente políticas. Se ha preferido la ruta, la ruptura de los obstáculos que presenta el bosque para recién descubrir dónde llegamos, sin tener en cuenta que muchos no querrán asumir la aventura de la ruta y otros que avancen en esa dirección podrán quedar inertes en la ruta al tropezar con obstáculos que hoy ni se conocen.

Pero, aparentemente, eso no es preocupación de los actuales conductores y guías de esa hoja de ruta porque nadie conoce los obstáculos a vencer ni dónde termina.

Octubre 2, 2020

Acerca de alfredospilzinger

Doctor in Economy (UBA), Doctor of Business Administration (Pacific Western University), Master in Economy (UBA), Certified Public Accountant (UBA) Certified Fraud Examiner (USA)post degree in philosophy, post degree in mathematics, specialization in public finances (UK), specialization in quantum physics.(UBA) Lord of Brownsel (UK)
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