LA PARADOJA DE SANTA FE

La paradoja de SANTA FE es una aparente contradicción entre la total falta de conducta ética por parte de las empresas comerciales e industriales, las firmas de auditoría que siendo las responsables de encontrar y prevenir esas conductas no éticas no lo hacen y el impacto que ello genera en la profesión contable como tal.

Los puntos básicos de este argumento son:

  • Hay cientos de fraudes cometidos cada año en empresas por parte de funcionarios que actúan tanto en ámbitos privados como estatales;
  • Los mayores 12 fraudes, ocurridos en los últimos 15 años, generaron quebrantos para sus accionistas y acreedores superiores a los 200 mil millones de dólares. Aproximadamente el importe equivalente al producto bruto anual de Nueva Zelanda, un país situado como número 48 en el ranking de naciones cuya cantidad total es de 190 países.
  • Ese monto es aun mayor si consideramos los perjuicios causados a empleados y sus familias que han sido desempleados, edificios que han quedado vacíos, proveedores cuya producción no es más requerida y clientes insatisfechos
  • Esos fraudes generan una apreciable reducción del prestigio de la profesión contable, porque esos mismos auditores han emitido dictámenes limpios en los estados financieros previos en las firmas que finalmente han causado esos fraudes. Esto nunca debió haber pasado porque justamente los auditores son los depositarios de la fe pública y precisamente las auditoras de “ mayor prestigio” del mercado son las que están comprometidas en esos fraudes.
  • Por ello la confianza depositada en esas firmas auditoras está descendiendo día a día, no solamente en términos económicos, pero más importante aún en el nivel de su credibilidad como repositorios de la fe del inversor y del público en general. Y esto es debido a la permanente ocurrencia de estos increíbles “errores” tales como aquel alucinante producido en la entrega de los sobres de los últimos premios Oscar de la industria cinematográfica.

 

De acuerdo con esta línea de razonamiento el problema es como la profesión contable podrá sobrevivir frente a estos fraudes o errores (desígnenlos cada uno como desee) sin un evidente convencimiento de una actitud que demuestre una reversión en la actitud de los actores del escenario económico.

 

Es por esa razón que estamos enfrentándonos a un conflicto entre argumentos de escala y probabilidades que asumen que dichos fraudes y errores están posicionándose en un lugar común en el entorno económico mientras somos testigos de una evidente falta de evidencia de alguna corrección consistente en el presente modelo de negocios en el mundo.

 

Estos problemas existen no obstante los tremendos esfuerzos desarrollados por la IFAC (International Federation of Accountants) que está emitiendo permanentemente nuevas reglas con el objeto de estandarizar los procedimientos contables y de auditoria y defender la tarea de aseguramiento de actividades económicas.

 

La profesión contable es la más regulada de todas las prácticas profesionales en el mundo. Ninguna otra profesión posee tan detalladas regulaciones como tiene la profesión contable.

Esas regulaciones pueden ser analizadas desde dos puntos de vista:

“Por qué debe haber tantas regulaciones de detalle cuando la profesión contable y sus actores poseen suficientes grados universitarios y además práctica en el terreno en firmas de larga trayectoria y experiencia en sus respectivos países?” Otras profesiones descansan en las habilidades y estándares de practica de cada especialidad, médicos, abogados, físicos, filósofos, solo para dar algunos ejemplos. La respuesta podría ser que los contadores carecen de las habilidades para ejercer su actividad en el escenario económico. Pero habiendo tantos profesionales contables ejerciendo desde hace más de 150 años la pregunta es cómo subsisten los fraudes que son cometidos en forma permanente, sin que fueren detectados ni resueltas sus consecuencias.

La segunda posibilidad es considerar si: “Los contadores públicos están efectivamente siguiendo las reglas emitidas o son parte del problema?”  Aun siendo casi imposible esta causa, los valores de escala nos impiden descartarlos.

EL problema es que esta paradoja sigue agitando las aguas de nuestra profesión. Porque no obstante las normas, regulaciones y los esfuerzos de IFAC la comunidad de negocios solo recibe un “silentium universi” que genera una perplejidad de profundo sentido en los ámbitos científico, económicos, sociológicos y culturales de enorme importancia.

Alfredo Spilzinger

Marzo 2017

 

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EN TERAPIA INTENSIVA

Resulta para muchos ciudadanos más hábil discutir variables de la economía (aunque fueren intitulados) que ejercer cualquier otra profesión). Todos pretenden conocer soluciones a temas tan complejos como la inflación, el déficit fiscal o la interacción de matrices econométricas, y hasta algunos de ellos se animan a difundir su desconocimiento y hasta escribir artículos sobre estos temas.

 

Quizás sea ésta una de las causas por las que periódicamente Argentina debe enfrentarse con problemas estructurales. Porque los políticos, que ocupan sillones de decisión en la organización nacional o provincial, también cumplen con los principios de un símil de la paradoja de Fermi. Esto es, cómo se puede llevar a un país a límites de riesgo tan peligrosos cuando hay tantos que conocen cómo resolver los problemas que se plantean.

 

Pero con el objeto de racionalizar este dilema, intentemos diseñar un ejemplo desde fuera de la economía.

 

Convirtámonos entonces en espectadores ocultos de un inusual escenario donde aparece en la guardia de un establecimiento hospitalario una señora de aproximadamente 48 años de edad, con un peso de 156 kilos -abandonada por su marido semanas atrás- y que ingresa con el apoyo de algunos vecinos que la acompañan. Por la situación en la que se encuentra, se ha quedado sin sustento económico, ni vivienda ni soporte social. Tres hijos de 9, 7 y 5 años entran asustados junto con ella, con muestras de no haber ingerido alimento en los últimos días.

 

La mujer acusa una situación de stress muy elevada -en estado de somnolencia debido a ansiolíticos que le han facilitado en demasía sus vecinos, con el espíritu de calmar sus ansiedades. Un grupo de médicos es llamado de urgencia a la sala de guardia para evaluar su situación. Comienzan los estudios y los especialistas empiezan a dibujar el perfil sintomatológico de la paciente.

 

La cardióloga mientras mira la pantalla, dice en voz alta: “la presión arterial es de 210 y 140, frecuencia en 43 y descendiendo, tengo miedo que se nos vaya”. El médico clínico advierte los edemas de su cuerpo, y luego de los análisis de sangre escribe en la historia: Cuerpo con edemas por la retención de líquidos en su organismo; tiene síntomas de diabetes tipo 2 que han afectado en forma importante el funcionamiento de sus riñones.

 

Mientras los especialistas efectúan su reconocimiento médico, los niños lloran al lado de su madre por temor, por apetito y por falta de higiene.

 

Las pruebas cardíacas realizadas [que requieren tiempo y disponibilidad de tomógrafos y resonadores] lleva a la conclusión a los especialistas que es preciso realizar una coronariografía, y por su resultado decidir cómo reemplazar arterias que están ya calcificadas y que pueden generar en el corto plazo un infarto cardíaco.

 

Los niños han sido apartados de la madre para intentar higienizarlos, alimentarlos y hacerlos dormir, pero la enfermera vuelve con el mensaje que los niños no comen porque lloran por no estar con su madre.

 

Han pasado ya ocho horas desde que la paciente fue internada y son seis los especialistas que rodean la cama de la paciente. El clima dentro del consultorio de la guardia se hace irrespirable. La cardióloga vuelve a exclamar: “la paciente se nos va”.

 

El médico a cargo del operativo ordena que ventilen a la paciente y pide que venga el director. Por dónde empezamos, exclama ya sudoroso. Nadie sabe a quién le habla, pero una enfermera sale del consultorio en búsqueda del director, quien a los pocos minutos aparece en la consulta.

 

Y nosotros salimos de nuestra posición de espectadores en las sombras dejando a los médicos definir por dónde comenzar, sin preguntarse cuánto tiempo les insumirá llevarla a una situación de mayor equilibrio biológico.

 

Si cambiamos en esta historia el nombre de esta señora por el de Argentina, podríamos decir que nuestro país -por lo ocurrido en los últimos doce años- se encuentra en ese estado de terapia intensiva. Los daños que le fueron causados le han producido un estado de salud [social, económica y psicológica] muy grave, y arrastra de esta forma un desequilibrio estructural que es progresivamente maligno si no se adoptan las medidas necesarias, para lo cual necesitamos tiempo y esfuerzos profesionales. Aun de la misma enferma que deberá someterse a un proceso de recuperación muy estricto. Olvidemos por un tiempo a los amateurs y a los falsos profetas.

 

Si la ansiedad de los vecinos en retornar a la paciente a su casa malogra este proceso, seguramente se volverá a caer en un síndrome de repetición de causas y efectos.

 

Esperemos que quienes -con conocimiento o sin él- pretenden tener la llave maestra de una solución inmediata restrinjan sus pareceres y den la opción para que el organismo social retome su funcionamiento, porque de lo contrario puede llegar un momento de caos biológico que en el mediano plazo tenderá a la desaparición del enfermo. Sé muy bien que los países no mueren, pero pueden entrar en un letargo que los hace inviables.

 

Argentina, seamos pacientes y colaboradores. Entonces te levantarás y andarás.

 

 

 

 

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Ver para creer. Es tan así?

Ocurrió hace una semana al finalizar un seminario en la Universidad Pontificia del Ecuador, con quienes departí sobre la evolución de la profesión en ciencias económicas. Abierta como estaba la interacción con los alumnos a punto de graduarse a una discusión vía correo electrónico, recibí de uno de ellos una pregunta interesante. Podría una persona no vidente actuar como auditor de una empresa?

Así sucinta y terminante la pregunta condensaba en once palabras toda una interesante temática.

Coincidía mi respuesta con la conmemoración en Buenos Aires los  treinta años en que Jorge Luis Borges y su pluma prestigiosa alcanzara los brazos de la vida eterna. Esa pregunta me hizo recordar que habíamos conversado también sobre  la frase del apóstol Pablo, que  transliterada a una breve sintaxis pasó a la posteridad como la sentencia de  “ver para creer”.

Parecía todo una curiosa coincidencia. Pero esa misma mezcla de originalidad religiosa y a la vez profesional me llevó a recapacitar mi respuesta. Puede un contador público y consecuentemente un auditor ejercer su profesión siendo invidentes?

Desde el punto de vista metodológico y reglamentario no conozco que existan  impedimentos para esa práctica profesional, tenidos en cuenta ciertos condicionamientos y acomodamientos indispensables. Por el contrario no conozco ninguna regla que obligue a esos profesionales tener perfecta visión para ejercer su profesión. Aún más sería, de existir resultaría una norma contraria a la biodiversidad que el mundo post moderno exigiera  una visión normal a sus profesionales, siendo Borges justamente  un ejemplo de una producción literaria del mayor nivel imaginable, más allá de su ceguera.

No resultaría tampoco un caso inédito en el mundo si esta inquietud se presentare  en el ámbito de las profesionales en ciencias económicas. Con anterioridad a este debate médicos fueron certificados a ejercer la medicina aun siendo invidentes de nacimiento (ver caso Dr. Jacob Bolotin quien fuera certificado con honores como médico en Chicago en 1912); y también  abogados invidentes que fueron designados jueces (caso del abogado vallisoletano Gariel Perez que fuera designado magistrado en España en 2014) y aun psicólogos con ceguera de nacimiento autorizados a ejercer su profesión (caso de Alexander Suvurov, ciego de nacimiento y sordo desde los 9 años, autorizado para dirigir un centro de capacitación para menores discapacitados en Kirguistán en 1987, que no pudo ser antes porque el régimen marxista en ese país desconocía los derechos de los hombres).

Para tratar de cerrar el andar en este tortuoso camino de ciudadanos minusválidos, bástenos recordar, en otro orden de ideas por cierto, el caso de Ludwig van Beethoven, quien en 1801 ya había perdido el 60% d su audición pero siguió componiendo hasta su muerte en 1827, entre otras obras, desde la tercera sinfonía a la noven sinfonía y terminar dirigiendo el estreno de esta última , en 1824 en Viena totalmente sordo. No resultaba un desmedro a su producción musical, esa fundamental sordera.

Podríamos alimentar nuestro acervo de profesionales minusválidos con muchos más ejemplos todos quienes finalmente ejercieron sus profesionales con alta probidad y lejos de haber  disminuido sus capacidades intelectuales no obstante alguna pérdida de alguno de sus sentidos.

Entonces porque negar esa posibilidad a los graduados en ciencias económicas. Según la Organización Mundial de la Salud, hay en el mundo más de 45 millones de no videntes, y su número siguen creciendo. No existe razón ética para no solamente no permitir el ejercicio de su profesión sino para instar a los entes gubernamentales y las organizaciones profesionales a dar un cálida recepción de estos seres a sus cuadros laborales.

Porque también es válido recalcar que frente a la falta de visión, las sinapsis en el cerebro mutan para ser más eficientes en otros sentidos, con el objeto de compensar la falta de vista. Otras percepciones como el tacto, la audición y la concentración son altamente superiores en esos  individuos que los que mantienen su visión activa. Y esto significa percibir problemas en las organizaciones, con mejor énfasis que el que se advierte en quienes se sienten con todos  sus atributos en funcionamiento.

En definitiva somos responsables todos de crear para la otredad, los otros para quienes nosotros somos los otros, un mundo más fácil de sobrellevar. Porque algún día nosotros también requeriremos alguna ayuda en otros campo de acción. Y solamente desearemos que nuestros esfuerzos volcados en su momento, nos haga merecedores de la asistencia de nuestros congéneres.

Volviendo al inicio de estas disquisiciones las palabra del Apóstol Pablo debemos reconocer que hay cosas que  pueden no ser vistas pero que sabemos que existen:  amor, aroma, amistad, frio y calor, verdad y mentira, música  y tantas otras intangibilidades que aunque no tomen forma corpórea, se puede creer en ellas.

Por eso Pablo , el mellizo (que así significaba en arameo su nombre)  fueron desdichas por el mismo muy poco después. Y dio al significado de sus términos, un sentido más amplio diciendo : … y benditos aquellos que sin ver, creen. Con lo cual difundió de esta forma un concepto diferente. Comprender es entender, alcanzar y penetrar en algo de forma que nos pueda permitir  percibir el verdadero sentido de lo que analizamos.

Y esa no es otra función que las que son reservadas a los graduados en ciencias económicas, en su calidad única de depositarios  y salvaguardia de la verdad pública en materia económica.

Y así fue mi respuesta al alumno quiteño que espero lo haya satisfecho. Porque en matera compleja, no hay soluciones, hay solo respuestas.

 

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Estar En Default Es Simplemente Estar En Defecto.

Como depositarios de la fe publica en asuntos económicos y financieros [facultad que no reconoce ninguna otra profesión] no podemos imaginar que un ente, cualquiera fuere su estructura, quede en defecto.

 

Países, provincias, empresas transnacionales o simples unidades de negocios definen su calidad de actores en el escenario económico, a través del cumplimiento de sus compromisos. Ese cumplimiento rescata la idea del riesgo.

 

El Foro de Firmas Interamericanas, órgano de reunión de quienes guardan celosamente y garantizan la verdad a quienes interactúan en los escenarios mercantiles, persigue celosamente el análisis del riesgo.

 

Y ese riesgo se quiebra con el defecto. Defecto de cumplimiento de las convenciones básicas de los entes que analiza. Y somos los profesionales en ciencias económicas quienes velamos por la no ruptura de esas convenciones. Porque esa quiebra de los principios esenciales de un buen manejo financiero, moviliza a incrementar el nivel de riesgo.

 

Ocurre que la debilidad del ser humano, lo lleva a transitar caminos en algunas oportunidades, por fuera de los senderos demarcados. Es quizás fruto de la búsqueda fácil de respuestas para obtener un resultado beneficioso velozmente y con menores esfuerzos. Y esa búsqueda ansiosa de recursos financieros no siempre prevé como habrá de efectivizarse su repago.

 

Allá hacia el año 520 de la era común, el filósofo romano Boecio, en su obra Consolación de la Filosofía, terminada en prisión antes de ser ejecutado, se explayaba sobre esa debilidad innata del ser humano de caminar hacia el defecto. Como si el pecado original, siguiera siendo una mácula persistente en la vida del hombre sobre la tierra.

 

Desde el Código de Hammurabi, los diez mandamientos, las Biblias, el Corán, las encíclicas hasta las leyes, reglamentos y ordenanzas que se escribieron en lenguajes cuneiforme, latino, arábigo, ideográfico o cirílico estuvieron y siguen estando dirigidos a encaminar al hombre a alejarse de la ruta y subirse al camino.

Porque ruta, vocablo del latín “ rupta” significa justamente roto, ruptura, quiebra. Mientras que el camino es una vía de comunicación, sendero seguro que ha sido ya recorrido y reconocido.

 

Por eso, cuando los dirigentes de los países, las provincias, los entes transnacionales o las simples unidades de negocios lleguen a comprender esto de subirse al camino y mantener las convenciones, convendrán en la necesidad de abandonar los defectos. Los default.

 

El crédito existe desde antes que existiera la moneda. Porque “ creditum,” significa creer en latín. El credo sobre el que se asienta un apoyo financiero para desarrollar un proyecto.

 

Entonces entrar en default de un crédito, por la razón que fuere, es dejar de cumplir las convenciones que se suscribieron al recibir ese crédito. Es decir, faltar al credo, lo que significa dejar en defecto a los integrantes del colectivo [país, provincia o empresa]. En resumen dejarlos en default para ser reconocidos por el resto del mundo como actores no creíbles.

 

Como profesionales garantes de la verdad y depositarios de la fe pública, no podemos ni debemos ignorar las consecuencias nocivas que para cualquier emprendimiento conlleva aumentar los niveles de riesgo. Y debemos denunciarlo.

 

Porque como se dice en las planas llanuras Argentinas, pedir un crédito no es vergüenza. Vergüenza es no pagarlo y que el mundo se entere.

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Por quien doblan las campanas

El año 2016 comenzó, como comentábamos con Jim Peterson, nuestro

miembro del comité técnico asesor, con un obituario. El amanecer del año

nos decía de la muerte del ex diputado americano Michael Oxley. Para

algunos lectores un personaje quizás desconocido, pero reconocido para

quienes frecuentan la profesión de las ciencias económicas.

Fue co – autor en 2002 de la ley que luego llevó su nombre junto a un colega

del congreso de los Estados Unidos [ley Sarbanes – Oxley o aun mas

sintéticamente SOX] que intentó aplicar medidas curativas [en realidad

paliativas] para que la ya famosa quiebra de ENRON y que llevara

consecuentemente a la desaparición de la firma profesional Arthur Andersen,

no se repitieran.

Pero lamentablemente esas quiebras se reprodujeron a partir del 2008. Pero

aun mas, y fuera de las criticas que la SOX produjera por su alto costo de

implementación y su falta de flexibilidad para nuevas inversiones, ninguna ley

puede evitar que el costado infiel del capitalismo juegue sus cartas mas

pesadas.

La SOX es una ley que dicho en pocos términos, expresa que mentir y robar

son delitos. Novedad revelada que incluye para los cómplices que se hicieran

eco de esas mentiras, la sanción de castigos por parte de los dioses del

paraíso profesional en igual forma como a los infractores originales.

No obstante las admoniciones de la ley, tal como comentábamos, el martes 8

de octubre de 2008, estacionado yo en las esquina de 4 Times Square en New

York, sede del Nasdaq [del que fuera presidente Bernard Madoff otro célebre

estafador] siendo las 6 de la tarde, era testigo del desfile del lamentable

espectáculo de empleados [ya desempleado], portando su caja de cartón

corrugado, llevando adonde ni cada uno sabría, sus inútiles pertenencias

personales de las oficinas que los habían empleado hasta ese día.

La crisis había implosionado una vez mas dejando tras de sí. fraude,

desempleo y crisis. Esa misma que en la Universidad nos habían enseñado

que la de 1930 nunca se repetiría, porque existían medidas de política

financiera que ya no lo posibilitarían. No era verdad esa afirmación.

Pero se pudo repetir un día negro nuevamente. Exactamente 31 días antes

que Barack Obama quedara consagrado como el cuadragésimo cuarto

presidente de los Estados Unidos, comenzaba la crisis mas grande de este

siglo.

Nombres que ya pertenecen al pasado del escenario económico desfilaban

como señales de desastre en las pantallas de los televisores. Lehman

Brothers, AIG – American International Group , Fannie Mae, Freddy Mac, Bearn

Sterns, mas otras 130 compañías de la Bolsa estadounidense y otras más

privadas, bajaron sus brazos dejando comprometidos activos por mas de 1,5

billones de dólares.

A pocos días de asumir su mandato, el presidente Obama tuvo que afrontar

una inyección financiera de 700.000 millones de dólares al mercado que se

desangraba a diario. Pero no terminó allí la asistencia financiera. Continuó

por muchos meses llegando según las ultimas cifras a más de 2,5 billones de

dólares.

Pero coincidentemente, esa primera asistencia financiera de 700.000 millones

de dólares resultaba equivalente [a precios de 2008], de la inversión que

supuso el Plan Marshall para la Reconstrucción de Europa, que el 12 de julio

de 1947 implementara el Presidente Harry Truman. Vaya coincidencia. Esa

suma fue suficiente para reconstruir un continente pero escasa para

rehabilitar el mercado financiero americano.

Pero que había pasado entonces para que sucediera lo que nos dijeron no

sucedería? La confianza se había quebrado nuevamente con mentiras que la

SOX nos prometiera que no sucedería. Los dioses de la profesión se olvidaron

de castigar a los infieles de la verdad y los incrédulos inversionistas, deudores

y acreedores volvieron a perder.

Que pasó con los controles? No funcionaron? Los contadores públicos resultan

ser el único instrumento que las sociedades han aceptado como garantes de la

verdad. Se llaman justamente públicos [o jurados en países sajones], porque

su actividad responde al público, a la gente. A la sociedad que les ha delegdo

su capacidad de analizar y garantizar la verdad.

La escritura nació en el homo sapiens cuando hacia 15.000 años antes de la

era común, fue necesario comenzar a reflejar sus pertenencias. Y Junto con

la escritura, comenzaron a integrarse las cuentas, que de un formato

cuneiforme pasaría a otros que conocemos hoy. Hasta llegar a los minúsculos

valores binarios que solo con ceros y unos, nos dan la posibilidad de registrar

hasta esos billones de dólares a los que nos hemos referido.

Y la garantía de la veracidad de esas decisiones financieras transformadas en

bits? Compete exclusivamente a los contadores públicos. A nadie mas, ni a

nadie menos. Y los receptores de esa garantía son los más de 7000 millones de

ciudadanos del mundo. Cada uno que queda engañado por una verdad no

garantizada es consecuencia de un pecado original de quien debió asegurar la

verdad y no lo hizo.

Ocurre que los contadores públicos somos garantes de la felicidad de los

sapiens que habitan este globo terráqueo. Felicidad al menos en sus placeres

económicos, los que a través de los modelos financieros sofisticados que se

crearon nos alejan cada vez mas del paraíso perdido. Son mas complicados de

analizar y ayudan a los inescrupulosos a crear instrumentos susceptibles de

generar pánico al apropiarse de lo ajeno.

Y allí suenan las campanas llamando a los contadores públicos tal como

repican las de las torres de las iglesias llamando a los fieles. Pero parece que

no son escuchadas en su magnitud verdadera.

Y las victimas de esa sordera, son justamente la sociedades en su conjunto,

que sufren una y otra vez el silencio de los dioses que han prometido

protegerlos.

Por eso, volviendo a las conversaciones con Jim Peterson sobre la ley SOX,

podríamos replicar al poeta inglés John Donne cuando en 1624 le escribiera

al Rey Jacobo I:

” La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la

humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las

campanas: doblan por ti.”

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Carta Abierta al futuro Presidente

El 10 de diciembre próximo asumirá su cargo un nuevo Presidente de la República Argentina. No sabemos aun quien será, pero a cualquiera que se presente a las elecciones y pudiere asumir la primera magistratura del país, le convoco pública y abiertamente a que asuma un compromiso.

Ningún ciudadano de ningún país asume la presidencia de una sociedad comercial sin que tenga ante sí, un balance e inventario de los bienes de la entidad cuya presidencia asume. Es mandatorio que así lo haga para conocer sus responsabilidades por lo que recibe y su consecuente acción futura.

Por ello, ante el desconcierto con que se manejan en forma pública algunas cifras sobre la evolución socio económica del país, solicito que los candidatos a asumir las funciones presidenciales, se comprometan que a partir del día 10 de diciembre de 2015, efectúen un inventario y balance general de las principales cifras del desarrollo económico y social del país cuyo mandato asuman.

Esas cifras deberán estar auditadas por contadores públicos nacionales y su firma debidamente legalizada en el Consejo Profesional de su jurisdicción. Los informes deberán ser presentados al Congreso de la Nación a más tardar dentro de los 40 días posteriores a la asunción del cargo. (como es de estilo en las sociedades que cotizan sus títulos valores en los mercados bursátiles de todo el mundo)

Para que la propuesta de la tarea profesional de los auditores no se considere un proyecto que conlleve beneficios económicos para cierto sector profesional, mi propuesta es que esos reportes de auditoria se efectúen sin costo para el Gobierno y se considere una tarea “pro bono” de quienes sean designados. Una devolución de los costos de quienes se educaron en colegios y universidades financiados con el presupuesto de la Nación.

Y para la designación de los auditores, para que el proceso sea totalmente cristalino propongo también que se convoque para ello a las 27 firmas de auditoria transnacionales ya aprobadas por la IFAC (International Federation of Accountants) en su Forum of Firms (http://www.ifac.org/…/forum-firms-an…/forum-firms-membership) todas las cuales se encuentran presentes en nuestro país por sus oficinas locales. Esas firmas serán convocadas en el caso que aceptaren las condiciones mencionadas precedentemente y actuarán en forma conjunta, con la salvedad de no integrar equipos en entes en los que ya hubiesen emitido dictámenes profesionales.

De esta forma, futuro señor Presidente, sabremos los argentinos exactamente cual es la situación con la que inicia su mandato, cuales son sus responsabilidades para resolver las cuestiones pendientes y se evitará tener que endosar a anteriores administraciones problemas emergentes que se suponen ocultos al inicio de su gestión.

Es de buen gobierno aceptar los cargos, pero nunca con beneficio de inventario (articulo 3358 del Código Civil Argentino). Somos mas de 40 millones de argentinos que debemos conocer fehacientemente la real situación social y económica de nuestro país y las medidas que se implementarán en cada caso y al mismo tiempo usted debe asumir su cargo sabiendo fehacientemente la situación que hereda.

Solamente a titulo de propuesta los datos sobre los cuales se deberá emitir dictamen profesional deberían incluir:

1. Activos totales y desagregados del Gobierno Nacional
2. Pasivos desagregados de la Tesorería Nacional, tanto de origen nacional como extranjero,
3. Detalle de riesgos provenientes de pasivos no contabilizados de origen nacional, de origen previsional o de origen extranjero
4. Estado de la deuda externa, con detalle de los montos originales, pactos de pago y quita acordados, cálculo de intereses devengados, pagos realizados y cronograma de pagos futuros a realizar.
5. Estado de ejecución del presupuesto nacional de ingresos y gastos y de inversiones por el año fiscal 2015
6. Estado de activos y pasivos de todas sociedades cuyas acciones se encuentren poder del Gobierno Nacional así como las agencias estatales cuyas cifras de activos y pasivos no se encuentran consolidados en el presupuesto de ingresos y gastos de la Nación
7. Análisis del ultimo balance del Banco Central de la República Argentina y desagregación de cada una de sus partidas principales
8. Idem Banco de la Nación Argentina
9. Idem Banco de la Provincia de Buenos Aires.
10. Análisis de los principales indicadores sociales y económicos publicados por el INDEC y reporte de la investigación y documentos de soporte.

Seguramente en la implementación de este proyecto, si se lograra que los candidatos sean lo suficientemente profesionales para aplicarla, se incorporarán otros conceptos adicionales no mencionados en esta carta abierta.

Señores candidatos, para saber que hacer hay que saber que pasa. Y el Pueblo Argentino quiere saber de que se trata.

Alfredo L. Spilzinger
DNI 4270974

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BBkingEra abril de hace unos años y estábamos en San Francisco frente a un genio del blues que acariciando a su guitarra Gibson , a quien llamó Lucille, desgarraba sus canción. Era  Riley B. King, mas conocido como B. B. King quien amenizaba esa noche una cena de amigos. Lo teníamos a no más de diez metros de nuestra mesa. Era el deleite y la fruición de sentir la música como ejecutada solo para uno mismo.

Todavía tocaba parado, su diabetes no le había requerido aun sentarse para ejecutar. Y su figura maciza se agigantaba sobre el escenario mientras cantaba. Era todo vibración y notas que se despegaban armoniosamente de las cuerdas de su guitarra. Y entre alguna de sus canciones alguien le preguntó como había comenzado su carrera. Y solo dijo, : Cantaba porque tenía deudas.

Hoy que B B King ha abandonado su epopeya terrenal y se encuentra en brazos de la vida eterna, esa frase aun resuena en mi cerebro. Y entiendo que dejar deudas tras de sí, es como un proceso de deterioro de uno mismo, que solo acumula errores que quedan para las siguientes generaciones. Es comerse todo el pan que debíamos compartir con nuestros hijos. Es como borrarse el apellido para que nadie lo recuerde. Ni bien ni mal porque las culpas son siempre del otro.

Ese otro que también piensa que uno es el otro. Y entonces las culpas se diluyen en el éter como pensamientos que se evaden de cada uno porque nadie se hace cargo. Desaparecen como si nunca hubieran existido.

Por eso mismo hoy también yo canto. Porque tengo deudas. Porque no he sabido dejar a mis hijos un país mejor que el que recibí de mis padres. Porque no supe enseñarles a denostar públicamente a quienes día a día se escurren en nuestros bolsillos y nos quitan parte del pan con que nos alimentamos. Sin dejarnos nada a cambio.

Porque no seguí el ejemplo de David para vencer a Goliat y no les grité lo suficientemente fuerte que no miraran hacia atrás para evitar convertirse en la sal de la mujer de Lot.

Canto porque tengo deudas que ya nunca podré pagar. Porque quedé siempre esperando que alguien las pagara. Que alguien me devolviera el país que recibí. Pero nadie vino a rescatarme, sino a seguir endeudándome. A seguir arañando el fondo de mis bolsillos para sacar todo hasta quedarse con la última pelusa.

Por eso siento que hoy debo cantar. Fuerte, muy fuerte hasta que mis gritos destrocen los tímpanos de los perjuros. De sus aliados. De los pocos que desde el poder manejan a los muchos. A nosotros. A los otros.o

Me quedé con el país que me fueron destrozando, robando, destruyendo.   Una res-publica sin público. Mandatarios sin mandato. Gente sedienta que espera la lluvia para saciarse. Muertos de los que nunca se habla y desparecidos que repentinamente aparecen. Políticos que hacen comedias y cómicos que se politizan. Futbol sin pelota pero con muchos negocios. Negocios sin gente  que desaparecen. Un pueblo errante que se moviliza como una masa informe gelatinosa mezcla de dolor, de ausencia, de miedo.

Pero mi canto no puede ser solitario. y anima a las voces de todos aquellos quienes sufren la agonía de un país y su propio exilio de la tierra de sus antepasados. Casi como un símbolo, nos llama a los muchos recitar a Verdi en el coro Va pensiero del Nabucco, porque cantando solo nos quedaremos cada uno en soledad  escuchando  nuestras voces, en vez de gritar los versos que resuenen como una sola para clamar

Va pensiero

sull’ ali dorati 

Oh mia patria sì bella e perduta!

Oh membranza sì cara e fatal!

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LA BOLSA Y LA VIDA

135_LaBolsaOLaVidaWeb¿por qué las empresas medianas argentinas no cotizan en bolsa?

Con bancos que cobran tasas de más de un 25 por ciento anual, la bolsa parece un buen lugar para conseguir financiamiento. Pero pocas empresas lo hacen. ¿Por qué?

Hace no mucho tiempo, me encontré con un amigo en el tradicional café de Sarmiento y 25 de Mayo y conversamos sobre las alternativas de las empresas

Medianas argentinas, que frente al incremento de la demanda, estaban con sus stocks en su nivel mínimo y escasas posibilidades de ampliación productiva.

Tras un largo silencio, mi amigo me dijo “Y… es el problema del financiamiento de la inversión…”

Luego, se levantó. Estaban a punto de comenzar las transacciones en la Bolsa de Comercio, justo cruzando la calle frente a nosotros: “Voy a ganarme unos pesos en la Bolsa y te veo a la salida”, me dijo.

Me quedé con mi café a medio tomar, pensando que esas empresas, que hoy deben abastecer al mercado con mayores y mejores productos necesitan reequiparse después de la derrota sufrida en sus activos fijos a manos de los productores extranjeros que nos ganaron el partido abrumadoramente hacia los finales de los ’90.

¿Cómo recomponer esas maquinarias obsoletas si no tenemos suficiente capital?

Pero, ¿no lo tenemos realmente?

En la Argentina, los bancos no han hecho mucho por las empresas que necesitan capital de trabajo. En este marco, la Bolsa podría ser un importante modelo a considerar.

En el Nasdaq de Estados Unidos cotizan más de 800 empresas. En el Bovespa de San Pablo hay cerca de 600. En la bolsa de Santiago, son casi 300. Sin embargo, en Argentina, no llegamos a 80.

Si existe liquidez que busca oportunidades de inversión en negocios rentables, el lugar indicado es la bolsa.

Y si existen empresas que requieren capital de trabajo (o para inversiones de más largo plazo) el lugar debe ser la bolsa.

Pero, ¿cómo se explica entonces que sólo coticen menos de 80 compañías? ¿Por qué a las empresas argentinas medianas no les cierra la ecuación de ir a la bolsa?

Desde luego, el principal incentivo es la obtención de fondos de bajo costo. Por un préstamo de cinco millones de pesos, un banco le cobra a la empresa un interés que supera el 25 por ciento anual. En este marco, la bolsa ofrece una fuente de financiamiento a tasa cero.

Los costos, sin embargo, aparecen por otro lado. Ir a la bolsa tiene el costo de la transparencia, de la legitimidad y del pago de impuestos.

Cuando los empresarios eligen las sociedades anónimas como instrumento legal, muchos esperan que el anonimato es porque nadie sabrá de quién es la empresa, cuánto gana ni cuánto retiran los socios.

Ir a la bolsa requiere la transparencia de abrir las puertas de la compañía para que los posibles inversores puedan saber qué pasa. Es invitar a los inversores a compartir un sueño convertido en empresa. Por lo tanto, ir a la bolsa no es sólo una decisión financiera sino también cultural.

Es necesario poner los papeles en orden y sumarse a la pléyade de emprendedores que piensan que un negocio es bueno, no porque dejan de pagar impuestos, sino porque la filosofía del emprendimiento es saludable, su modelo de negocio es orgánicamente coherente y sus reglas de acción se compadecen de las necesidades del mercado, de sus empleados y de sus proveedores.

Para tener un diagnóstico serio de alguna dolencia es preciso ir al médico y desvestirse. Sin embargo, hay muchos que prefieren quejarse del dolor, pero no sacarse la ropa.

Y otros que prefieren clamar a los gobiernos por subsidios o regalías en vez de intentar generar nuevas fuentes de recursos genuinas a bajo costo.

En nuestra niñez, nos asustábamos cuando el héroe de nuestras novelas se encontraba con un ladrón armado con cuchillo que le decía: “¡la bolsa o la vida!”

Pero las medianas empresas argentinas, si mutan a un sistema de legitimidad y transparencia, podrían cambiar el paradigma del viejo cuento por: LA BOLSA Y LA VIDA.

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DE QUE VIVEN LOS POLITICOS?

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Cuando la organización feudal término con los últimos vasallos y la autocracia monárquica, las revoluciones en Estados Unidos y en Francia crearon una clase nueva dominante. La polis griega, el ordenamiento de las sociedades en ciudades pobladas, permitió que subrepticiamente se incorporarán unos nuevos ejemplares al escenario de los nuevos estados que luego se llamarían democráticos (del griego “demos” = los mas y “kratos” = el poder )

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El modelo perdido

P1020085Sigo insistiendo que la humanidad vive dentro de un sistema sin modelo. Definitivamente el modelo se ha perdido.

Una de las principales razones por las que perdimos el modelo se debe a que no hemos diferenciado la interacción de la acción.

La gente está orgullosa de ser un hacedor. No significa nada, a menos que usted podría ser un “interhacedor”. Qué es eso?

Debemos reconocer en principio que somos parte de los siete mil millones de otros seres humanos que habitan el planeta y que aseguran nuestra existencia sólo porque interactúan con nosotros. Así que “inter-hacer” es la necesidad para aquellos que quieren ser un personaje de esta obra de teatro llamada vida, en lugar de ser meros espectadores que aguardan sentados el final del espectáculo. Lamentablemente no lo verán, ya que se irán antes que termine.

Solo debemos interactuar.Interacción que se realiza sólo por “interhacedores,” que es simplemente una forma de mejorar el nivel de soledad que estamos sufriendo en un ambiente donde se nos ha pedido que luchar por nuestra propia supervivencia. ¿Por quién? Por aquellas minorías que están gobernando los conjuntos en los que vivimos. Conjuntos que podremos llamarlos nuestros países, nuestras provincias o nuestras ciudades.

Aprovechando las capacidades, posibilidades y fuentes que son patrimonio de los “otros” y tratar de ser un “interhacedor” podemos pasar de ser a llegar a ser. Que no es exactamente lo mismo

El resto de nuestros compañeros de aventuras que juegan su rol de los personajes en el escenario en esta obra que llamamos vida, integran la “otredad”. Todos entramos en la escena a través de los bastidores a la derecha y comenzamos a recitar los papeles que ni siquiera hemos escrito ni mucho menos ensayado. Se trata de una improvisación permanente, de la misma manera que los otros hacen lo suyo. Hasta que terminamos saliendo por los bastidores de la izquierda sin saber siquiera como termina esta obra. Ni que rol hemos jugado.

Los gobiernos, que son “los pocos” gobiernan a sus pueblos, que son los  “muchos”, sin problemas. Manejan fondos infinitos, fuerzas ilimitadas y toda la maquinaria de gobierno. Su única preocupación es mantener sus posiciones en el poder. Ser re — elegidos es su objetivo. A ellos mismos o a sus compinches.

Eso es la democracia. Del griego “demos – kratos” traducido al castellano significa “el gobierno de los muchos”. Pero, mientras “los pocos gobiernan” los muchos tienen que continuar luchando para sobrevivir en el mundo hipercompetitivo en el que descansan sus huesos. Y como el ámbito político esta ocupado por los pocos, el escenario que queda para su lucha es el mercado económico.

Esa es la razón por la que tenemos que interactuar. Para tener posibilidades que nuestras prioridades, puedan tener alguna resultado siendo un interhacedor. Aceptar la “otredad” como nuestro socio en la red de esfuerzos.

¿Cómo podemos demostrar esa tesis?

La interacción es energía. Y esa energía se intercambia entre nuestros miembros del conjunto  si podemos trabajar como una red.

Por lo tanto siguiendo la descripción Einsteiniana de la fuerza tenemos que la interacción es igual a

Σ 𝑖 = 𝑚. 𝑐^2

donde la masa m es el valor de una red , m = 2^n (siendo n el numero de nodos de la red)
por lo tanto

Σ 𝑖 = 𝑚. 𝑐^2 = 2^n . (299.792.458 / 𝑠 𝑒 𝑐)^2)

Así que el secreto es trabajar como una red. Como ejemplo somos en SANTA FE ASOCIADOS 120 oficinas alrededor del mundo. Si asumimos que todas las oficinas se puntúan con 1 punto, si trabajamos igual que un grupo de oficinas (no como una red) podríamos calificarnos a todos con 120 puntos

Pero si trabajamos en red, obtenemos (descartando por el momento 𝑐^2 como una constante k)

Σ 𝑖 = 2^120 = 1,329 x 10^36 . Es decir 1,329 seguido de 36 ceros.

por lo que la diferencia entre 120 (actuando como individuos) y 1.329 x 10^34 (actuando como red) es igual a 1,1 x 10^37. Esto es  1,1 seguido de 37 ceros. Diferencia algo mas grande, no?

Por lo tanto ¿qué pasa si “los muchos”, tratamos de trabajar en red, en lugar de hacerlo en soledad?

Podríamos hacer frente al poder de “los pocos” que la democracia los ha instalado en la silla decisión. Y de esa firma tendríamos a Einstein de nuestro lado para poder recuperar el modelo perdido.

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